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Bajando por el Tuerto a Oliegos

Bajando por el Tuerto a Oliegos

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Sobre las ruinas de Oliegos. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Sobre las ruinas de Oliegos. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 10/09/2021 A A
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Bajando por el Tuerto a Oliegos
La ruta de la semana Ruta por la Cepeda Alta hacia el pantano de Villameca en localidades del Ayuntamiento de Villagatón-Brañuelas
El embalse de Villameca se construyó en los años 40 y fue uno de los primeros en los que los habitantes se vieron obligados a cambiarse de lugar, aunque siguen unidos a esta tierra que consideran la suya. La Cepeda es tierra de esquisto, brezo y escoba, pero lugares como sus pueblos y los montes que la rodean esconden en su interior mágicos recuerdos del pasado y tesoros aún por descubrir, sus paisajes no son abruptos en general, salvo algunos enclaves singulares y sus caminos se andan tranquilamente cuando aún no se han llenado de maleza. Desgraciadamente es uno de los territorios que pierde población debido a diferentes factores.

El territorio por el que discurre la ruta pertenece al ayuntamiento de Villagatón, que encierra en su interior un hermoso recorrido visto en estas páginas: la ruta del Górgora, en la que en un abrupto recorrido se juntan la belleza del paisaje y los vestigios de épocas pasadas, como la minería de los romanos.

En esta zona se encuentra otro recorrido interesante que es el de las fuentes del Tuerto, un río por el que se hará esta ruta y que desemboca en el pantano para continuar después hacia Astorga.


La ruta      


Comienza la ruta en la localidad del Villar, perteneciente a los Barrios que son tres: Nistoso, Villar y Tabladas. Se podría iniciar en Nistoso, pero es un kilómetro más y por carretera o por un camino que no se sabe si está perdido, lo que en esta ocasión ha hecho que se opte por la salida desde Villar, siguiendo hacia la parte más al Este de la localidad, por una arboleda umbría que más tarde gira en dirección sudeste por buen camino, cuesta abajo, en dirección al río.

En este tramo solamente se va a encontrar matorral, por lo que las sombras son escasas, aunque las vistas al Cueto de San Bartolo bastante buenas y poco a poco se va descendiendo hacia una zona más rocosa que se une con la vertiente del camino para llegar a la parte más baja por la que discurre el río, que en este punto ya es el Tuerto, tras los aportes de los arroyos del Reflejo o de Cabalina, del Rebijón, de Fornías y de varios más. Enfrente hay un puente de troncos que lleva a los caminos de la vertiente opuesta, y no se cruza, siguiendo el camino de Oliegos, e inmediatamente después se cruza el puente sobre otro grupo de arroyos, son el río de Moriscos, el arroyo de Cadabosa, de Cogordos y de Valdefuentes, con otro aporte significativo a agua al río.

A partir de este puente el camino va a continuar a lo largo de un kilómetro y medio al lado del Tuerto, pudiendo a veces los caminantes acercarse a su curso que está lleno de arrastres de las pasadas riadas, así como de árboles a los que se pueden ver perfectamente sus raíces al aire, indicio más que suficiente de la fuerza del río en época de crecidas, por lo que si se realiza la ruta en alguna de estas épocas se debe tener cuidado. En este tramo abundan los abedules y los olmos.

Más tarde el camino llega a unos resaltes rocosos a la izquierda y el río a la derecha y comienza a elevarse el camino sobre el cauce, para hacer un giro y salir a campo más abierto, desde donde se puede contemplar el brazo del pantano y el camino subiendo en una prolongada cuesta de algo más de un kilómetro. Cuando se llega al alto hay un cruce de caminos: hacia el norte se sube al Cueto de la Oliva, al Este se baja hacia Palaciosmil y al sur se va hacia el pantano de Villameca. Tomando este último camino se llega a un pinar y allí existe una nueva desviación, a la derecha baja directamente a Oliegos y a la izquierda se va al pantano.

Para ir a Oliegos se va por la derecha y cien metros después del cruce se llega a la escultura “Juntos” de Amparo Alegría homenaje a la localidad hundida bajo las aguas del embalse cuyos habitantes se tuvieron que marchar a las llanuras de Valladolid y recuerdan con añoranza su tierra. Oliegos era una población considerable y eso se puede apreciar en los restos que hay cuando desciende el nivel del agua, e incluso desde la altura.

Tras la visita y contemplación de los restos de esta población se vuelve por el mismo camino hasta el cruce para visitar otro brazo del pantano y en el primer cruce se sigue hacia la derecha por el pinar hasta encontrar un lugar en el que el camino baja a uno de los brazos el pantano. Si el nivel del agua está bajo y el brazo no está encharcado, se puede continuar por el medio, dejando los entrantes de la izquierda yendo rectos en dirección a una pequeña entrada en la que se puede apreciar un sendero que tiene algún árbol caído, pero que está andado. Tras una pequeña ascensión, en lo más alto, se debe buscar un sendero apenas perceptible hacia la izquierda. Siguiendo ese sendero entre matorrales, pinos y otros árboles se llega a la pista que va hacia Palaciosmil, allí se toma la carretera abajo hasta llegar a la localidad de Quintana del Castillo donde finaliza la ruta.

Comoquiera que el paso por el brazo del pantano pueda estar imposible de cruzar debido al agua, o que quien haga la ruta no quiera complicarse la vida buscando senderos difíciles de seguir, se da la vuelta, bien desde Oliegos, bien desde el pantano para volver a la pista que se dejó en el alto, cuando se comenzó a bajar hacia las ruinas, siguiendo la ruta en dirección a Palaciosmil y lo demás como en el recorrido antes citado, llegando así al final de la ruta.
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