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Avestruces y teletrabajo

Avestruces y teletrabajo

OPINIóN IR

12/07/2021 A A
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Avestruces y teletrabajo
Me parece a mí que lo de repoblar los pueblos gracias al teletrabajo va a ser como lo de las avestruces que hace veinte años eran una apuesta segura. Una promesa de velocidad incapaz de desarrollarse en fincas de media hectárea. Algo así como esas campañas promocionales de una conectividad que no acaban de materializarse. Llegó a haber mil granjas registradas en España y hoy no debe quedar ni una docena. Como el teletrabajo, la proliferación de estos animales fue consecuencia de otra epidemia, la de las vacas locas. Por lo menos el presidente Sánchez lo tiene claro y prefiere el chuletón de una parda alpina a la tortilla de kilo y medio de un huevo de avestruz, sin entrar a valorar que es lo que cubriría mejor sus necesidades.

Yo recuerdo que veíamos aquellos huevos esperando que eclosionaran y asomara la cabeza un pterodactylus, que por entonces pegaba Parque Jurásico. Y si nosotros veíamos nasciturus de una especia extinguida hace millones de años en los huevos de esas gallinas de 130 kilos, algunos ven unicornios llegados de un futuro probablemente distópico en la repoblación con teletrabajadores. Así como se necesita el mismo tiempo para engordar una ternera y un avestruz, y una da 300 kilos de carne y la otra 25, los puestos de trabajo y los empadronados en los pueblos que crea el sector primario y ‘verde’ todavía son miles y los que pueda crear el sector servicios son por el momento también 25 —por supuesto no los he contado, ojalá me equivoque—.

Es cierto que en León la actual Diputación no ha escondido la cabeza debajo del ala y trata de llevar una conexión digna a cientos de pueblos donde ya se la espera casi tanto como al agua. Sin embargo, existe el riesgo de que la conexión a internet tampoco sea la gallina de los huevos de oro y pese a la velocidad de la fibra no haya tantos interesados en repoblar Andarraso, por decir un pueblo. La crisis de la encefalopatía espongiforme pasó y las avestruces volvieron a la sabana.
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