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¿Aventuras totalitarias?

¿Aventuras totalitarias?

OPINIóN IR

03/11/2020 A A
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¿Aventuras totalitarias?
Soplan vientos difíciles para la democracia en todo el planeta, coordinados con una bajada de estima en el ser humano, un endiosamiento de la clase política y una pandemia mundial tanto vírica como climática. Difícil lo tenemos los humanos cuando nos contemplamos demasiado el ombligo y no atinamos a ver la estrategia que se cuece en lugares exclusivos y muy sórdidos de nuestra sociedad donde prevalecen la mentira, la ausencia de valores humanos y la esclavitud ideológica con la adoración de los instintos más bajos.

Se habla mucho de solidaridad sobre asuntos tan denigrantes como la huida de grupos y etnias de sus países de los que se apoderan las mafias y los ogros dictatoriales, apoyados por los especuladores de las materias primas, pero no se hace nada para que se restablezcan los regímenes democráticos y las estructuras nacionales fundamentales para que esos países evolucionen y se transformen con el fin de erradicar la miseria y la dependencia.

Las mentes criminales más abyectas elaboran planes de presión sobre países ricos y emergentes con el fin de desestabilizar las sociedades, entre ellas la europea, quizás con el morbo de lograr tabla rasa y establecer la «república» del miedo y la desesperación, usando el terrorismo como arma estratégica eficiente y la mentira y la carencia de formación con el fin de manipular el pensamiento, en el que caso de que lo hubiera.

Como la revolución en el tiempo de los soviéticos es descarada y el método de adoctrinamiento, trabajo y beneficio intervenido, todo para el pueblo pero sin contar con él, disidentes al Gulag y hambruna generalizada, con los adictos de palmeros y los críticos bajo tutela, ese método era demasiado escandaloso se acude a otras tácticas del manual político envolvente. Estamos ante algo muy maquiavélico por no decir perverso y diabólico. La alienación viene realizándose hace mucho tiempo y con la connivencia de amplios sectores de un color y otro.

La principal alarma es la desinformación que ha calado como es lógico en los Gobiernos con sus gabinetes de prensa y propaganda, las consignas políticas sencillas pero contundentes en la publicidad subliminal, la debilidad de las estructuras educativas, sanitarias y jurídicas, la demagogia política y las costumbres de corrupción calcadas por las diversas opciones políticas, logrando así una decepción y falta de credibilidad por parte del pueblo.

Todo ello se va desarrollando con un estudiado entramado clientelar donde el mérito promocional se encuentra en un impulso hacia arriba con dudoso bagaje cultural y profesional, un indiscutible aprecio por el sillón, una fidelidad a las prebendas y una falta de escrúpulos notorios, sobre todo cuando la mentira se hace dueña del olimpo político.

Esta sociedad está en el desguace y hay gente que no se entera.

Lo importante es que a las personas no se les robe la dignidad, la conciencia y la Historia como hay algunos grupos que desean reescribirla porque no han logrado sus objetivos totalitarios e inconfesables a pesar de haberlo pretendido por métodos nada democráticos.

Por eso nuestra juventud, que corre un peligro de desmemoria histórica, sería conveniente que se divirtiera sanamente al mismo tiempo que se documentara sobre ciertas etapas de nuestra reciente Historia que muestran perfectamente el talante de aquellos que lo único que desean es hacerse dueños del chiringuito ibérico con la ayuda de extraños compañeros de viaje, sobre todo cuando en estos momentos se quieren reescribir enfrentamientos y contar hechos de forma torticera y amañada.

Muy importante es informarse del período que va de 1931 a 1936, las implicaciones de partidos socialistas como el PSOE, del anarquismo y del Partido Comunista, sus relaciones con la Unión Soviética de Stalin, la trayectoria de los independentistas catalanes con una República que condujo a una guerra civil entre españoles porque no supo dar al pueblo un sentido político donde tuvieran cabida todas las tendencias e ideologías.

También, por supuesto, estos jóvenes deberían leer detenidamente los hechos de una actuación de las fuerzas que se opusieron al régimen republicano y su evolución durante la guerra civil y en el posterior mandato franquista.

Y lo que no tiene desperdicio es leer las actas del famoso tribunal que juzgó a José Antonio Primo de Rivera y su sentencia, porque sobre eso se ha corrido un tupido velo, exactamente como con todas las tropelías que cometieron unos y otros, aunque ahora se estile más que surjan las hordas rojas como garantes de la libertad y de la justicia. Todo un alarde de hipocresía, desinformación y desprestigio para nuestra credibilidad como nación.

Por eso la Historia ha sido la materia que ha sufrido una vejación tras otra en los planes de estudio.
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