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Avatares del Camino en León

Avatares del Camino en León

OPINIóN IR

27/06/2019 A A
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Avatares del Camino en León
El paso del Camino de Santiago por León resulta menos grato de lo deseado. Muchos peregrinos ven defectos relevantes. Si hablamos del Camino Francés, León es la provincia por la que discurre la cuarta parte en España. Por esta razón el interés por mantenerlo en buen estado es máximo para la economía leonesa. Hay quien pone en duda que el Camino reporte beneficios económicos. La cantidad de albergues, bares y restaurantes que jalonan su itinerario, especialmente el rural, da cuenta de su importancia para el desarrollo y la demografía en el campo. Pero no solo afecta a nuestros pueblos. Son los hoteles de León, Astorga y Ponferrada los receptores de peregrinos dispuestos a pernoctar con cama y ducha de calidad.

Por esta causa es incomprensible el descuido que se aprecia en largos tramos de este itinerario cultural. Por ejemplo, desde la entrada en el municipio leonés hasta el centro urbano existen pasos lamentables. El abandono y suciedad de Puerta Moneda, las ruinas en las calles adyacentes del casco antiguo o la vía, paralela y contigua a las carreteras, desde Puente Castro no hacen justicia a los visitantes compostelanos, que suman unos 70.000 al año.

El trayecto entre León y Astorga, pegado a la carretera, soporta ruido y polvo del tráfico. Es la misma situación que se produce entre Mansilla de las Mulas y León. El Camino podría trasladarse a 200 metros de distancia del actual, rodeado de tierras fértiles y monte, sin casi coste y con una mejoría de la calidad impresionante. Mantendría el recorrido dentro de los pueblos, que se verían beneficiados por un peregrino más satisfecho y menos deseoso de pasar rápido.

La carencia de sombra entre Sahagún y Mansilla es clamorosa. Una señalización normalizada y plena de indicaciones (valles, merenderos, ermitas, fuentes, lagunas, bodegas tradicionales, montañas del horizonte o pueblos en la lejanía) vendría a dar atractivo a jornadas consideradas «de trámite» por numerosos caminantes. León acoge personas que llegaron a vivir tras la experiencia peregrina. Muchos turistas han vuelto a visitarnos tras pasar como caminantes. ¿No podrían ser muchos más? ¿Cuántos de los que nos olvidan podrían haber quedado seducidos por una vivencia sugerente?

Si consiguiésemos que los peregrinos se quedasen un día más en León tendríamos 70.000 pernoctaciones extra al año. ¿Merece la pena preocuparse de algo con tanto impacto económico y tan poco coste? ¿No es el Camino de Santiago nuestra carta de presentación más importante ante el turismo? Una estimación valora entre 30 y 50 millones de euros su impacto directo en León. ¿Lo cuidamos como merece?
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