Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad

Autoridad

Autoridad

OPINIóN IR

23/06/2019 A A
Imprimir
Autoridad
Bastante mal debe de andar el mundo si hasta Salvini y Espinosa de los Monteros, esos dos preclaros humanistas, se permiten reñir al Papa en rueda de prensa por su generosidad con los inmigrantes. Bastante mal, sí, porque incluso el Papa se ve en la obligación de reñir a su vez a los nuncios por criticarle a sus espaldas. Cuentan que les advirtió de que su cargo es incompatible con la hostilidad en Internet contra él y contra la curia romana. Un mundo, pues, que cuestiona hasta la autoridad del pontífice en la cercanía: desde los embajadores del propio Vaticano hasta los practicantes de sus públicas virtudes.

Miremos donde miremos, la supuesta autoridad moral, política o intelectual tiende a la baja. Mi padre, que era también una autoridad en estas materias, sólo admitía guía y consejos de los parroquianos del bar o del quiosquero donde compraba el pan y el periódico. Sin yo darme cuenta, resulta que era un adelantado a su tiempo. Con la diferencia de que hoy la autoridad no reside ni en bares ni en quioscos, sino en las charcas de las redes sociales, que, por lo que parece, son muy del gusto de nuncios y preclaros humanistas. También del vulgo, claro, que es donde nos encuentran y confunden esos predicadores.

Las juntas electorales, por ejemplo, también han perdido toda autoridad por estos pagos, tal y como se deduce del proceder desesperado de los perdedores en el Ayuntamiento de León. No negaremos aquí que previstos están todo tipo de recursos, incluso ante el Sacro Colegio Cardenalicio, si el Papa lo tiene a bien, pero algo huele a podrido en ese laberinto de intereses municipales para llegar a esos extremos. Antiguamente, al menos se consideraba que nada había más feo que reñir a un padre. Y no es que todos los padres, por serlo, tuvieran razón. Al contrario, había y hay padres razonable y merecidamente reprobables. Pero la noción de autoridad bien entendida concordaba con el respeto bien entendido, que es otra de esas cualidades que tampoco se lleva mucho ahora.
Volver arriba
Newsletter