Cerrar
Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar el análisis de la navegación de los usuarios y mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información.

Aunque entele

BLOGGINGIR

08/10/2017 A A
Imprimir
Aunque entele
No sé si podré llegar al final de este basamento de la página porque me come la debilidad pues se acerca el más grande día que cada año me regala el calendario festivo de la santísima madre la Iglesia, el Gobierno mariano que los elige y la fe que me postra transido de la emoción ante ella: El día de la Virgen del Pilar.

No es solamente que sea muy de vírgenes, que también, es que la del Pilar —que además es de Zaragoza— me ofrece cada año la revancha de los graves ataques de lobos verdes que durante 12 meses me vigilan en las curvas, emboscados en coches como si fueran el cartero o el veterinario de la inseminación o directamente desde un helicóptero que te hace unos retratos que se te vé hasta el acné juvenil que ya se me va quitando. Eso sí, son caras, si tuviera ese precio Mauri no volvíamos a comer de menú en la vida.

Vuelvo al suco, que me esnorto. Viene la cosa en lo tocante a que ya estoy sin comer desde el día de San Froilán, que paso toda la semana con unas avellanas y agua porque el día del Pilar me invita el Benemérito cuerpo a los pinchos de la patrona y tengo que sacar a diente en un día todo lo que ellos me han sacado casi a punta de pistola en doce meses. Así entele, yo lo intento.

Claro que estoy ante la tesitura de lo que se llama doctrina del perro, según la cual «eructa el amo y se le da la patada al perro», que en mi caso es que me denuncian los de Tráfico (ahí aguanto con el punto que me han dejado de remanente) y yo les como los pinchos a los del pueblo, que hacen menos daño que una nevada el día de Nochebuena. Además llego resabiado porque el año pasado comí los pinchos de 2 a 3 (técnicamente de 14 a 15 horas) y a las 11 de la noche ya me pasaron una factura de 200 euros. Como eran otros lobos diferentes pensarían que fue una mariscada.

Yo me quise defender argumentando que no es de recibo que me cobren los pinchos incluso el día de la patrona y en Boñar. Y el que más mandaba, sólo eran dos, ya dijo: «Ponle que sople que debe estar borracho».

Menos mal que no estaba porque si no pago hasta el mantón de la Patrona.

Por eso, el día 12... aunque entele.
Volver arriba
Cerrar
Iniciales LNC

Editorial

Icono viñeta con el texto Lolo

La Viñeta

Silueta de la escultura La Negrilla

La Negrilla

Carta

A pie de calle