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Ataúlfo, El Comunista

Ataúlfo, El Comunista

EL LEóN DE FERNANDO RUBIO IR

Ataúlfo en su balcón. | FERNANDO RUBIO Ampliar imagen Ataúlfo en su balcón. | FERNANDO RUBIO
Fulgencio Fernández | 30/05/2022 A A
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Ataúlfo, El Comunista
El León de Fernando Rubio Ataúlfo García, para los leoneses Ataúlfo ‘El Comunista’ es uno de esos personajes que permanece en la memoria colectiva rodeado de historias y leyendas urbanas. Su impasible figura con el cartel de ‘Curas y Monjas a trabajar’ es aún recordada por quienes alguna vez lo vieron en el Arco de la Cárcel o sus alrededores
Ahora que la palabra comunista se ha colocado en el centro de tantos debates muchos recuerdan a Ataúlfo García Rodríguez pues este paisanón grande y asturiano, vecino del barrio de Santa Marina durante décadas, era para los numerosos leoneses que le conocían y recuerdan ‘Ataúlfo El Comunista’. No era ‘un comunista’, era ‘El Comunista’, tal vez porque gozó —o se ganó— el extraño privilegio de poder colgar en su balcón, incluso en la dictadura, una bandera de la República, carteles de UHP (Uniros Hermanos Proletarios) o, sobre todo, convertirse en el primer hombre anuncio de la ciudad cuando ‘aparcaba’ su enorme figura en los alrededores del Arco de la Cárcel con un más que recordado lema: "Curas y monjas... A trabajar ya!". Añade que podía vender publicaciones como Mundo Obrero, ligado al PCE...

Recupera Fernando Rubio imágenes de Ataúlfo —a quien define como ‘El republicano impasible’— en los años 70, concretamente del 77. Aparece en una manifestación del transporte —curiosamente con el megáfono dirige el grupo Andrés Fernández, con el tiempo diputado por el PSOE aunque abandonó el partido y estaba en el parlamento el 23F en el grupo mixto— y en otra del 1º de mayo, pero resultan más significativas para conocer la personalidad y la realidad de Ataúlfo otros aspectos. Por ejemplo, en la imagen que aparece en el balcón de su casona se puede leer en un cartel: "Se venden banderas republicanas", muy significativo y complementario con algo que le gustaba hacer al recordado defensor de tantas causas ‘muchas veces perdidas’, como era poner a todo volumen ‘La internacional’ cuando el párroco de Santa Marina —don José María— tocaba las campanas para alguno de los actos de culto en el barrio. Si sumas que el vecino de portal de Ataúlfo e íntimo enemigo era Jesús Prieto Olivera, Chuchi de Falange, ya tienes completo el pequeño teatrillo diario: el comunista, el falangista, don José María el cura, los carteles en el balcón y un hombre anuncio cuando estos ni existían.

Esta situación propiciaba uno de los chascarrillos más repetidos en el barrio cuando Ataúlfo se colocaba con su cartel de "Curas y monjas a trabajar", quieto, sin molestar a nadie, ni siquiera dirigirle la palabra. Se le acercaba un gancho y preguntaba:

- ¿Y usted trabaja?
- Mi caso es muy otro; decía el paisano sin descomponer la figura jamás.

Pero hay otra imagen que viene a completar el escenario; en ella, pese a lo apuntado, aparece Ataúlfo charlando tranquilamente con el cura de Santa Marina, don José María. Tal vez esta imagen muestre otra cara de la misma realidad, así se lo hace notar a Fernando Rubio alguien que conoce a ambos, Pedro Belinchón: "Esta foto es la descripción gráfica de la relación".

No sería muy extraño pues sobre Ataúlfo circularon numerosas leyendas urbanas, mientras él vivió en León o cuando regresó a Asturias ya en los últimos días de su vida. Se repetía en exceso que no se sabía de qué vivía y se suponía que jamás había trabajado por más que estaba muy alejada la leyenda de la realidad. Trabajó desde niño, fue minero en Asturias y emigrante en Suiza, lo que le permitía una pensión modesta que él estiraba con una vida bastante austera. "No gasta nada mientras está ahí plantado", le solía tomar el pelo el famoso futbolista Pepín ‘El Purri’ cuando coincidían en el bar Flórez para cumplir con uno de los ‘vicios’ de Ataúlfo, jugar la partida, con el personal del burle que paraba por aquel bar, siendo compañero habitual un artesano del barrio, Malagón, y estudiantes y profesores de los centros cercanos. Verlo jugar al mus era un espectáculo, por la originalidad de sus expresiones, y así en vez de "echar muchas a la grande" lo sustituía por otras más cercanas a su ideología, como "todas las tejas del Kremlin".

- ¿Y eso cuánto es?
- Muchas. La mayor cifra jamás conocida.

Se presentó una vez a las elecciones, creo que por la ORT u otra formación a la izquierda del Partido Comunista. Iba en los últimos puestos de una lista de 27 en la que no le daban ninguna opción al número uno pero él dio un recordado mitin en la plaza de San Isidoro. Su capacidad de convocatoria se redujo a cuatro, fuimos cuatro, a los que nos arengó con entusiasmo.

La Democracia, y sobre todo la llegada del PSOE al poder, le produjo una gran decepción al veterano luchador antifranquista, que esperaba otros tiempos. Fernando Rubio ha recuperado una carta pública de Ataúlfo en la que confesaba su desazón y cargaba contra el Gobierno que "a partir del 19 de Mayo no habría pensiones más bajas que de 12.120 pesetas. (...) Tengo una Invalidez Permanente absoluta, habiendo trabajado por cuenta ajena toda la vida, esto quiere decir, de que he sido explotado siempre directamente.
Cobro actualmente 10.720 pesetas, más 1.252 por la llamada "protección" familiar por 4 hijos menores de edad, total 11.972 pesetas mensuales, ¿ Como puedo vivir yo con ésta familia, y estos ingresos? ¿Dónde está la Democracia, es esto ? ¿...? Pero la culpa no solo es del Gobierno, sino que también de la "oposición gangsteril que firmó la capitulación de la Moncloa, encabezado por el vende-patria y vende-obreros D. Santiago Apóstol, digo Carrillo...".

Como casi siempre, Ataúlfo tenía para todos, a continuación atiza a los dos periódicos de la ciudad (Proa y el Diario de León) "que siguen vendidos al enemigo".

En fin , habría mil historias más sobre Ataúlfo, tantos como testimonios. Tantas leyendas urbanas como recuerdos, cada cual con los suyos, pero como él mismo diría "ese tema es muy otro".
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