Diecisiete veces madre

Diecisiete veces madre

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Fulgencio Fernández | 01/05/2022 A A
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Diecisiete veces madre
LNC Domingo Asunción, de Corcos, es una de esas madres irrepetibles. Madre de 17 hijos, aunque dos murieron muy pronto, trabajadora infatigable en casa y con el ganado. Hablan de esta madre de 90 años un hijo, Daniel, y un nieto, Rubén
Este domingo es el Día de la Madre. Sobran en esta provincia, por suerte, biografías que llevar a las páginas de un reportaje pero si eliges una y ella es Asunción Fernández Estrada tienes una cosa segura, las habrá con tantos méritos, pero no con más que esta mujer extraordinaria, de 90 años, vecina de Corcos donde lleva muchos años viviendo aunque nacida en la cercana localidad de Modino.

Sólo unos apuntes: Madre de 17 hijos aunque perdió dos muy pronto, trabajadora infatigable en casa para atender a esos 15 niños pero también fuera de casa. No vamos a hablar con ella pues se va a quitar méritos, como hace siempre, —«es lo que había, hay que trabajar pues se trabaja»— pero sí de ella, con uno de esos 17 hijos, Daniel, y con uno de sus nietos, Rubén.

Daniel ha tenido poca suerte con su salud y una enfermedad de extraño origen le ha llevado a tener que amputarle las dos piernas, le han extirpado el bazo, ha sufrido infartos... pero ahí sigue batallando, «digno hijo de Asunción», dice medio en broma pero más con orgullo; y a su nieto Rubén, un gran deportista, luchador y jugador del Cistierna Fútbol Sala, a quien solamente hay que ver cómo mira a la abuela para intuir lo que siente. «Es extraordinaria. Para mí ha sido una madre, qué voy a decir, no tengo palabras. Es cierto que tiene algo de genio, si no a ver cómo organiza una casa como la suya pero tiene mucho sentido del humor. Siempre está haciendo algo; ahora se entretiene mucho haciendo sopas de letras, le gusta y después de comer se pone siempre un rato».

- Antes hacía sopas de ajo y ahora sopas de letras; bromea Daniel, que lleva el mismo nombre de su padre, también ha heredado de su madre el sentido del humor y ha regresado junto a su madre a causa de su delicada salud.

- ¿Y quién cocina?

- Los dos. Yo algunos días y si no pues ella. Pese a los noventa años y lo que ha trabajado está muy bien, lo único que le falla un poco es el oído, pero por lo demás es dura como una piedra. No solo cocina, también lava la ropa, la plancha, la coloca y le queda tiempo para hacer unos dulces por si viene alguien por casa.

Doy fe.

Sobre su vida y sus trabajos habla Daniel, que lo vivió más de cerca. «Cualquiera se puede imaginar lo que supone llevar una casa con quince hijos. Pues de lo que te imaginas algo más y además mi madre no tenía que atender solo la casa, también estaban las faenas del campo y el ganado, que siempre tuvimos algunas ovejas. Todo es trabajo y mi padre la mayor parte del tiempo estaba a las obras pues era albañil, que es la otra profesión de la familia».

Se refiere con ello Daniel al hecho de que los chavales cuando se iban haciendo mayores ayudaban en casa y en las obras; «la mayoría con 14 ó 15 años empezamos a trabajar». Y en la actualidad cuatro de sus hermanos y un sobrino siguen en el oficio. «Mis hermanos Jesús, Toño, Javi y mi sobrino Danielín son de lo mejor de la comarca en albañilería. O lo mejor».

De casta les viene. Por las dos ramas.

Rubén, que el día que pasamos por Corcos había ido desde León sólo «a picarle leña a la abuela» destaca esa capacidad de la abuela de tener la puerta abierta para todo el mundo; también lo triste que debe haber sido tener que enterrar a dos hijos en los últimos años; al mayor de la saga, Julio, y a una hija hace unos meses.

Asunción sigue a sus cosas. Siempre agradecida de que pasen a verla, de que haya gente en una casa que le debe parecer vacía después del trajín que allí se debía vivir cuando estaba llena de hijos.

Insiste en que tomes café, «que es el mejor que hayas probado nunca» y en que la avises de cuándo vas a ir pues «ya os hago unas pastas caseras».
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