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Ascensión al Cabachín

Ascensión al Cabachín

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Las rocas tienen formas espectaculares. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Las rocas tienen formas espectaculares. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 16/06/2017 A A
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Ascensión al Cabachín
Ruta de la semana Una cumbre modesta cuya ascensión complica la maleza, pero con vistas impresionantes a un entorno de altas montañas y profundos valles anegados por el agua
En la cabecera del río Luna existe un valle escondido a los pies del pico Cirbanal con tres hermosas localidades, la más conocida, Caldas de Luna y su balneario, por donde pasa la autopista del Duerna.

Se trata de una población a los pies del farallón del Pincuejo, y una carretera la une con Robledo y Vega de Robledo, los otros pueblos de la zona. La Vega de Robledo se encuentra bajo el pico Cabachín, una mole caliza con paredes verticales que es interesante para subir debido a su situación como balcón a la montaña de Luna.

Para preparar la ruta se han seguido las indicaciones de Julio Álvarez Rubio y su libro ‘Babia y Luna’, que cita esta ruta exponiendo su principal problema: las árgumas o tojos y la conveniencia de ir con pantalones largos en la parte alta de la ruta.

Desarrollo de la ruta


Comienza la ruta en la Vega de Robledo, desde donde hay que seguir por la carretera en dirección a Caldas, río abajo hasta llegar a una pista que sale a la derecha, mientras que la carretera hace un giro a la izquierda. Se camina un tramo de vega llana, paralela al arroyo de la Fuentona, bajo unos verticales paredones, y en un punto la pista gira a la derecha continuando por otro tramo paralela a la autopista del Duerna ya con algo de subida. Se cruza una valla para el ganado y se sigue subiendo, en principio superando el túnel y luego por encima de él hasta llegar a un collado desde donde se ve perfectamente el embalse de Luna y el puente de tirantes de la autopista.

El camino continúa subiendo hasta llegar a unas antenas de telefonía. Desde esta subida se ve perfectamente la cumbre y a simple vista parece una ascensión sencilla. Sin embargo las apariencias engañan.

Para preparar la ruta se han seguido las indicaciones de Julio Álvarez Rubio y su libro ‘Babia y Luna’Desde este punto se asciende por trochas de ganado hasta unas praderas con poco desnivel para afrontar poco después una fuerte subida herbosa que se introduce entre rocas con extrañas formas por caminos poco marcados que pronto desaparecen para caminar entre árgumas o tojos, enebros rastreros y zonas de gayuba. Andar por este tapiz es problemático porque las árgumas pinchan incluso a través del mejor pantalón, los enebros rastreros no pinchan pero no se sabe cuando el pie llegara al suelo, lo mejor es la gayuba, que no abunda demasiado, pero permite pisar bien.

Hay que seguir subiendo entre las rocas y a veces descendiendo pequeñas vallejas siguiendo caminos fantasmales, siempre hacia arriba y a veces la roca descarnada es mejor ruta que los punzantes matorrales. Tras varias subidas y descensos como toboganes se llega a una cuesta final donde se puede adivinar la clara roca caliza por donde se coronará la cumbre. En este punto del recorrido se encuentra un viejo jito, el único que se ha visto, y desde allí, con dificultad se sube a la loma previa a la cumbre donde existen unas trincheras, los restos de construcciones en la ladera y en una dolina y un par de pequeños muretes circulares que bien pudieron ser nidos de ametralladora.
La cumbre se ve cercana y puede accederse por donde mejor parezca. Arriba hay un muro que fue parapeto y desde abajo se puede subir echando las manos y con cuidado, hasta el parapeto y luego cómodamente a la cumbre. También se puede ascender por el roquedo menos vertical.

La vista de la cumbre es muy sugerente, desde todo el valle del río Luna, las montañas de la Tercia, el Cirbanal y Peña Ubiña. En la misma cumbre, un poco al oeste hay una sima, por lo que se debe andar con cuidado.

El descenso es por la misma ruta, por lo que es necesario tomar referencias a la subida, ya que es fácil perderse en la maraña de peñascos con formas muy sugerentes, pero que pueden dar pie a pérdida.

Una vez en las antenas hay que tomar el camino que baja en dirección opuesta a la pista y que poco después entra en la Vega donde finaliza la ruta.
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