Aquellos montañeses capaces de hacer la casa ‘con la horca’

Aquellos montañeses capaces de hacer la casa ‘con la horca’

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Una de las dos maquetas de la Casa de horca de la montaña leonesa entregadas por el investigador Juan Carlos Ponga al Museo de los Pueblos Leoneses. | L.N.C. Ampliar imagen Una de las dos maquetas de la Casa de horca de la montaña leonesa entregadas por el investigador Juan Carlos Ponga al Museo de los Pueblos Leoneses. | L.N.C.
Fulgencio Fernández | 06/02/2023 A A
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Aquellos montañeses capaces de hacer la casa ‘con la horca’
Patrimonio La casa de horca fue una singular construcción leonesa cuyo tejado no se asienta en las paredes sino en una horca externa a ellas
"La principal característica de este tipo de viviendas es que, dado lo endeble de sus fábricas, la cubierta no descansa sobre los hastiales de la fachada, sino sobre unos pies derechos de madera, adosados a ella pero con completa independencia. Estos pies derechos suelen ser troncos de haya o de roble, existiendo tres: uno en el centro y dos en los muros laterales y reciben el nombre de horca por responder a su forma peculiar". Este párrafo corresponde a la descripción que el arquitecto Gonzalo de Cárdenas Rodríguez hace de una singular (y desaparecida) casa de la montaña de León (la casa de horca) un pequeño libro titulado ‘La Casa Popular Española (1944) en el que reseña como obras singulares del país, la barraca valenciana, el cortijo andaluz , el caserío vasco y la casa de la montaña de León, es decir la casa de horca o de horcón.

En este trabajo la descubrió el infatigable investigador del patrimonio leonés Juan Carlos Ponga Mayo y se puso manos a la obra de documentar esta construcción de la que no existía más documentación que la descripción ofrecida por Gonzalo de Cárdenas Rodríguez, sobrino de Manuel de Cárdenas y Pastor, arquitecto municipal de León a principios del siglo XX. "En los años setenta vimos aún en la tierra de la Reina y en la zona de Burón alguna construcción que, muy reformada, conservaba los horcones en el exterior de sus hastiales. Nos llamaron la atención dos casas, una el Boca de Huérgano y otra en Retuerto".

Una vez que Ponga Mayo se hizo con la documentación mínima necesaria se puso a trabajar en otra de sus especialidades o habilidades, la realización de maquetas. Una vez finalizada, también como es costumbre de ‘la casa’, con vocación por lo público, entregó la maqueta en el lugar que le parece más apropiado para ella: El Museo de los Pueblos Leoneses (antiguo Etnográfico Pronvincial) ubicado en Mansilla de las Mulas. Lo hizo hace unos días. "He realizado las maquetas, además de por el interés que me ha suscitado siempre esta construcción, para que quede constancia de una tipología arquitectónica que ha desaparecido y como ya existían en este museo varias maquetas mías de arquitectura popular con estas dos casi se completan los tipos de vivienda que existían antiguamente en la provincia de León. Ya estaban allí una casa del Bierzo, una palloza, un horreo de Babia, la casa semicircular de Laciana y una casa la ribera y las tierras llanas".



Lamenta Ponga que de la citada casa de horca de Retuerto "por desgracia, he perdido la documentación gráfica, pues es la que se ha tomado como ejemplo para la realización de la maqueta que se presenta como obra terminada. Era muy grande y el tejado se extendía más allá de los muros de la casa creando dos porches laterales para proteger los aperos y el carro, por un lado, y la leña, por el otro".

Explica Juan Carlos Ponga que cree que en algún momento pudo extenderse algo más allá de las fronteras de la montaña leonesa. Y sobre sus características, además de lo apuntado por Cárdenas, incide en la singularidad de que «la cumbrera y el tejado no se asientan en las paredes de la construcción sino en horcones que, generalmente, aparecen por fuera de las paredes del edificio. También entregué una segunda maqueta más sencilla, en un momento de la construcción para que se vea como los horcones no solo se encontraban en los hastiales, sino también en el interior para soportar la viga cumbrera».

Otras características interesantes se refieren a su distribución interior que, señala Ponga: "No varía mucho de otros ejemplos conocidos de la arquitectura tradicional; por el acceso principal se encontraba un pequeño distribuidor, la cocina y el dormitorio, generalmente único para toda la familia. En la parte posterior estaba la cuadra para el ganado (vacas, ovejas, cabras, gallinas y el cerdo). En el espacio que resultaba entre el tejado y la techumbre de las habitaciones se encontraba la tenada o pajar, encima de la cuadra ,y el granero y secadero de algunos productos agrícolas sobre la cocina".

- Si no se sustentaba la estructura sobre las paredes ¿sería viable empezar la casa por el tejado?
- Visto así, sí; y teniendo en cuenta que son montañeses... aún más.
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