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'Aquel matrimonio que salió tan bien'

'Aquel matrimonio que salió tan bien'

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Celebración del conjunto ganador. Ampliar imagen Celebración del conjunto ganador.
Fulgencio Fernández | 12/12/2021 A A
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'Aquel matrimonio que salió tan bien'
Lucha leonesa El 'fusionado’ equipo Valle del Curueño&Montaña Oriental ganó con solvencia la Liga por Equipos a San Guillermo de Cistierna
Eran las 8 y cinco de la tarde. Después de dos horas y media de enfrentamientos, desde niños, niñas, chicas y chicos senior el marcador señalaba un casi cómodo 26 a 21 para el club Valle del Curueño&Montaña Oriental frente al otro finalista, San Guillermo de Cistierna. En el centro del corro, en las colchonetas, estaban Adrián Fierro (Valle del Curueño) y Rubén Cerezal (Cistierna). Ya solo restaban cinco combates, cinco puntos y Adrián tenía en sus manos, en su cinto y en su cabeza la sentenciar el título, la Liga por Equipos 2021.

Y lo hizo. En pocos segundos le dio una entera al de Corcos. Hubo después una nula y sentenció el de Cerulleda al volver a agarrarse. Se acabó. Su primo Rubén Fierro, entrenador del grupo, contenía las emociones de los chavales en su ‘rincón’. Y, además, le tocaba salir a luchar contra Moisés Vega, un clásico, dos luchadores entre los que jamás se puede decir que «no se juegan nada» porque no entra en sus cabezas esa expresión cuando se agarran. Que siempre quieran ganar no es obstáculo para que Moisés protagonizara el gesto deportivo de la tarde al reconocer una caída en contra y pedir a su capitán que no la protestara. Grande La Roca.

Aquello se había acabado pero había que disputar hasta el final y los derrotados tiraron de casta para recortar hasta el 27 a 25 final. Más ajustado.

Llegó entonces una bella escena para rematar una competición que tuvo emoción en todas las jornadas. Los integrantes de la escuadra de Cistierna, perdedores, se dirigieron a felicitar a los vencedores, encabezados por su entrenador, Rodri, y su presidente, Sergio, los dos luchadores a su vez.

Han aparecido ya Moisés, Rubo... pero que ésta es una competición diferente, en la que todos suman, se notó cuando en el inicio de la segunda vuelta, a la que se llegó con ventaja de Valledel Curueño&Montaña Oriental.Se agarraban al cinto Martín y Pedro Riaño y la grada se entregaba como si fuera una final de corro grande de verano... Y la caída definitiva de Martín le despistó hasta a él, que miraba asustado y quería agarrarse nuevamente al cinto. Parece que le gusto la experiencia, tuvo que salir su padre a llevárselo.
Era una final imprevisible. Ninguno de los dos las tenía todas consigo. Los niños de la base, por suerte, salen por dónde les parece. La conversación con Víctor Llamazares una vez finalizado es elocuente.

- ¿Esperabais ganar?
- No...
Y como nadie le preguntó remató él la frase: «Y perder tampoco».
Y sonreía al comentario: «Mira, hay matrimonio que salen muy bien»; en referencia al equipo «fusionado».
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