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"¡Qué tiempos aquellos y cuánto se trabajaba!"

"¡Qué tiempos aquellos y cuánto se trabajaba!"

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T. Giganto | 08/03/2020 A A
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"¡Qué tiempos aquellos y cuánto se trabajaba!"
LNC Domingo ‘Labrando pasado’ es una muestra que alberga Expo-Coyanza, en Valencia de Don Juan, y que nació como homenaje a las tareas del campo que se llevaban a cabo en el sur de León hace un siglo con motivo del centenario de la Feria de Febrero aunque estará abierta hasta el día 28 de marzo
"Mira, con uno como estos trabajé yo", comenta un hombre que apoya sus enormes manos, bien curtidas, sobre una cacha. Lo dice mientras da para atrás la cabeza levantando la barbilla con la que señala el viejo apero de labranza para que quien le acompaña, unos sesenta años más joven que él, ponga la vista en aquel coqueto arado. De la charla entre ambos se deduce que son abuelo y nieto, con la misma profesión, agricultores, pero con un salto tecnológico entre ambos aún mayor al generacional. Siguen andando de manera pausada, parándose ante cada pequeño objeto. «Mira, ¿a qué no sabes lo que es esto? La máquina de sembrar, galán», le dice el experimentado labrador al joven mientras repite el ademán de la barbilla para señalar esta vez unas alforjas como las que él se colgó cuando también fue joven al hombro para, a puñados, esparcir la simiente. El gesto de levantar la cabeza acabó siendo al final de reconocimiento a sí mismo: «¡Qué tiempos aquellos y cuánto se trabajaba!», espetó con voz bien firme en mitad de la sala que acoge la exposición ‘Labrando pasado’, una muestra que nació como homenaje al trabajo en el campo con motivo del centenario de la Feria de Febrero de Valencia de Don Juan. La sala Expo-Coyanza (en la calle Cuchillo de la localidad coyantina, el antiguo Partenón) se ha acabado convirtiendo en un lugar al que llegar para recordar, también al que ir para enseñar a quienes nunca vieron a un buey tirar de un carro que así trabajaron sus abuelos y que así de duras fueron sus vidas de labradores, no sin nostalgia pero en muchos casos con alivio. «Ahora van los tractores solos, pero déjalos que bastante ya pasamos nosotros», se puede escuchar estos días, pues la muestra sigue abierta al público hasta el próximo 28 de marzo.

Los antiguos aperos de labranza que en ella se exponen han llegado a Valencia de Don Juan de muchos pueblos de la comarca como Fresno de la Vega, Pajares o Villaornate. Precisamente de esta última localidad llegó el carro de vacas con pernillas y malla que se encuentra en el centro de la sala. Pero no es la única joya que allí se puede contemplar pues hay una reja de un arado romano que «será probablemente uno de los aperos más antiguos de los aquí expuestos» y objetos de gran valor como una ceranda de piel de cabra que aún conserva el pelo y los remiendos que hicieron a la criba cuando aún se utilizaba.

La muestra ha servido para que la gente valore piezas que son patrimonio«¿Sabes qué ha sido lo mejor de todo esto? Que la gente se haya dado cuenta del valor que tiene lo que guardan en las cuadras viejas de sus casas. Esta exposición ha servido también para que la gente valore todavía más estas piezas que son parte de nuestro patrimonio. Porque de él tenemos una concepción monumentalista. Nos fijamos en los castillos, en los palacios... Pero también son patrimonio enseres como estos, que muchos no les dan importancia por ser inservibles pero que son auténticos tesoros además de piezas de gran valor sentimental en algunos casos», sostiene Fernando Barrientos, historiador de Valencia de Don Juan que ha colaborado con la exposición impulsada desde el área de Cultura del Ayuntamiento de la localidad. Lo dice porque detrás de aquel trillo allí expuesto, de la parva, de las quilmas, de los rastrillos y bieldos, de los yugos, el sobeo, detrás de todo ello hay una historia. La de quien con ello labró la tierra no sin esfuerzo y sacrificio, la de el hermano que ya no está, la de el abuelo que legó su conservación, la de una lumbre que no se llegó a atizar con una madera carcomida por los ácaros y por el tiempo...

Pero además de los aperos con los que trabajaba el campo en el sur de León a mediados del siglo XX, la exposición ‘Labrando pasado’ ofrece a los visitantes la posibilidad de verlos en acción gracias a la proyección del documental ‘Trigo’, una obra cinematográfica de 1943 llevada a cabo por el Marqués de Villa Alcázar y que es propiedad del Servicio Nacional del Trigo. «Muchos aperos expuestos se ven en la proyección trabajando y así hemos conseguido que la muestra sea un todo. Ves los aperos pero también puedes observar gracias a estas imágenes en movimiento cómo trabajaban con ellos», explica Barrientos.

La exposición está dividida en varias fases del laboreo de las tierras de cultivo del sur de León, sobre todo en la tarea de siembra y recogida del cereal que era lo que predominaba hace un siglo. Por eso el recorrido por el trabajo de antaño en el campo se inicia con el enganche de los animales a los aperos con los yugos y el sobeo. De este último se pueden contemplar dos en la exposición, viendo como de uno de ellos salen unos pelos de un lateral... «Antes sí que eran sostenibles. Todo se aprovecha. Son pelos de caballos porque los esquiladores se los vendían a los guardicioneros y estos lo empleaban para rellenar los sobeos», relata Fernando. Tras uncir al animal tocaba labrar la tierra con el arado para prepararla para la siembra, y de la siembra se deja que crezca y se pasa a la mies y de ahí la siega. Luego viene el acarreo, la trilla y la limpia y por último, las medidas. Todas estas tareas se repasan en ‘Labrando pasado’ a través de 95 piezas que han sido cedidas para la ocasión por Rubén Roldán Caballero, Félix Morán Miguélez, la familia Pastor Blanco, la familia Revilla Casado, familia Gigosos Marcos, Faustina Marcos Garrido, Restituto Martín Tejedor, Fernando Barrientos Martínez, Marta Fernández Alonso y Guillermo Álvarez Moro.

Aquel hombre con el que comenzó la visita a la exposición acabó también tras él. Cuando salió a la calle señaló la puerta de Expo-Coyanza de nuevo con la barbilla. «Que no se te olvide nunca que lo que ahora hacer cómodamente lo tuve yo que hacer con todo esto», le espeta al nieto antes de emprender juntos camino.

‘Labrando futuro’ puede visitarse con entrada gratuita hasta el 28 de marzo los miércoles, jueves, viernes y sábados en horario de 17:00 a 19:00 horas. Los jueves además, por ser día de mercado, también abre por las mañanas de 12:00 a 14:00 horas.

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