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Apariciones y desapariciones

Apariciones y desapariciones

OPINIóN IR

17/05/2021 A A
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Apariciones y desapariciones
Hace quince días desapareció la imagen de Santa Ana de la ermita de Santa Colomba de Curueño. Lo intentaron con la campana, pero se ve que estaban improvisando.

Ocurre con más frecuencia de la deseada y pocas iglesias de la provincia no habrán sido profanadas por los rateros en los últimos cinco años. Estas historias se escuchan cada vez más de domicilios particulares, por no hablar, de naves, majadas y almacenes de agricultores y ganaderos. Lejos quedan los tiempos en los que las puertas quedaban abiertas, las bicicletas podían quedar en la calle toda la noche y los aperos en las fincas. La situación en el campo llevó a la creación del equipo Roca de la Gurdia Civil para aumentar la vigilancia y la investigación sobre los robos en el medio rural. Sin embargo, pese a los esfuerzos de la Benemérita y al mayor celo de los vecinos, se hacen imprescindibles alarmas, rejas y otros mecanismos de seguridad. No se pueden poner puertas al campo. Menos al desierto, que siempre ha sido refugio de forajidos y proscritos. Cada vez tienen más espacio los merodeadores y hay menos voces para dar la alarma. Hay todo un patrimonio a su suerte en kilómetros y kilómetros cuadrados con la densidad poblacional de Groenlandia y menos recursos para su custodia.

Quizás haya una oportunidad para todos estos terrenos abandonados y pueblos estacionales. Puede que se beneficien ahora de la protección que ofrecerán parques eólicos y fotovoltaicos. Quizás las patrullas de todas esas infraestructuras estratégicas también echen un ojo a los bienes de los vecinos —los que queden— que habitan un entorno de placas solares y molinos. No todo va a ser el apocalipsis, ¿verdad? Quizás las cámaras de seguridad también enfoquen, por precaución, a corredores, paneras y campanarios. Lo cierto es que unas aspas de 40 metros se transportan pero que los pajaritos de los aspersores. Pensándolo bien, seguro que Santa Ana se vuelve a aparecer y que habrá alguien para tocar la campana.
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