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Amor y odio

Amor y odio

OPINIóN IR

08/03/2016 A A
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Amor y odio
Acabo de salir del cine. Dado que no se trataba de ‘La Guerra de las Galaxias’, y que era la sesión de un lunes a las cinco de la tarde, no es de extrañar que solo estuviéramos tres personas en la sala. La película me gustó en todos los sentidos y me consta que el domingo fue mucha gente a verla y que salieron contentos. Bueno, lo de contentos es un decir. También hay motivos para sentirse preocupados. El título de la película es ‘Poveda’, acentuado en la ‘e’, y no ‘Póveda’, esdrújula como alguien dijo a la entrada del cine. La película está basada en un hecho real y no muy lejano. Aunque ya nos era muy conocida la historia de este hombre, resulta interesante verla reflejada en la gran pantalla. Pedro Poveda era un cura andaluz, nacido a finales del siglo XIX, que decidió dedicar su vida a sacar de la ignorancia a los más pobres y a la preparación de mujeres como maestras, siendo toda una institución en el campo de la renovación de la pedagogía.

Pero, como casi siempre sucede con las personas innovadoras, no le faltaron críticas e incomprensiones, teniendo incluso que soportar la cerrazón de algún miembro de la jerarquía eclesiástica. Pero, sobre todo, la gran oposición le vino por los celos y envidia de una política anticlerical, sectaria e intolerante que no soportaba el éxito de sus trabajos en el campo de la pedagogía, siendo fusilado en la madrugada del 28 de julio de 1936.

Sin duda fue una persona ejemplar por todo el amor que dispensó a lo largo de su vida. De ahí que hemos querido poner esta hermosa palabra en el título de esta columna. Lo del odio se refiere al odio con que le trataron sus enemigos. Si decíamos al principio que esta película nos producía un sentimiento de preocupación es porque, salvadas las distancias, es en cierta manera un reflejo de la situación actual, puesto que algunos de nuestros políticos parecen una nueva edición de los de aquella época, cuya ceguera fue incapaz de reconocer la excelente obra de la Iglesia en el campo de la enseñanza y en otros campos de la vida social y cultural.

La película ha sido financiada por una mujer admiradora de la obra de Poveda y de la institución Teresiana por él fundada y no se trata de una superproducción millonaria, pero está muy bien hecha y ojalá la vieran los sucesores actuales de aquellos fanáticos y sembradores de odio que por desgracia hoy tanto abundan. Si se conociera la verdadera memoria histórica, probablemente las cosas se verían de otra manera más objetiva y menos sectaria.
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