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Amor en la Nueva Normalidad

Amor en la Nueva Normalidad

OPINIóN IR

15/05/2020 A A
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Amor en la Nueva Normalidad
¿Qué ha sucedido en estos dos meses con el amor? Me lo he preguntado todos estos días. Cómo se las apañan las parejas que viven separadas, los amantes. ¿Se veían en el supermercado y hablaban entre los lineales de leche o se gritaban de acera a acera arrastrando a sus perros?

Y ¿qué sucederá en la Nueva Normalidad? Quizá volvamos a las bodas y a los sí quiero para toda la vida. Porque será difícil la libertad, la espontaneidad en el amor. Será difícil moverse de una casa otra, hoy en la mía, mañana en la tuya, o vámonos juntos, cojamos un billete de avión y volemos a una isla remota. Esa libertad no va a existir al menos en los dos próximos años. Y dos años es muchísimo tiempo, una eternidad.

Mis amigos y amigas me cuentan que antiguos amores, ex, parejas fallidas, han reaparecido. Que con la excusa del cómo estás, han vuelto a retomar el contacto. Todo el mundo tiene algún ex detrás, alguna relación que no se cerró bien. Que no se entendió bien. Y ahora, con la lejanía y la soledad que trae el confinamiento, regresan como las aves migratorias. Revolotean alrededor con nuevas plumas. Pero claro, revolotear durante meses y meses sin posarse nunca, es angustioso. Así que esas relaciones es probable que no fructifiquen, que se extingan de nuevo en el éter virtual.

O quizá no. Quizá vayan y vuelvan y en algún momento se dé el milagro del reencuentro en cuerpo y carne de la reconciliación. Porque lo que traerá la Nueva Normalidad es una nueva perspectiva, también en el amor. Todos habremos comprobado el pavor de la soledad. Todos habremos madurado. Y tendremos manga ancha para los defectos del otro. Por lo menos al principio.

¿Qué buscamos en el otro? Además de compartir, dar, darnos, todo eso que ya sabemos. Buscamos vernos a través de sus ojos. Es como si tu vida tuviera una segunda vida, un eco, como si tu relato lo vieran desde fuera y se quedara fijado en algún lugar que son los ojos de tu pareja. Una forma de permanecer. Algo así.

¿Qué nos ha traído este aislamiento? El vacío, ese existir solo para ti mismo, y si existes solo para ti mismo, si no lo escribes o lo narras o se lo cuentas a alguien, es como si no existieras. Ni más ni menos. Por eso buscamos existir para alguien, quedar retenidos en la memoria de alguien. Como una especie de cápsula del tiempo. Somos aves migratorias que desean con toda su alma regresar a un hogar para que alguien les cuente su propia historia.
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