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Álvaro escaló con los pies de sus amigos

Álvaro escaló con los pies de sus amigos

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Todo el equipo de Pandetrave que hizo cumbre en Fontañán con la bandera arropando a Álvaro y José Manuel. | REPORTAJE GRÁFICO DE MAURICIO PÈÑA Ampliar imagen Todo el equipo de Pandetrave que hizo cumbre en Fontañán con la bandera arropando a Álvaro y José Manuel. | REPORTAJE GRÁFICO DE MAURICIO PÈÑA
Fulgencio Fernández | 29/06/2020 A A
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Álvaro escaló con los pies de sus amigos
Montaña Tiene 17 años y parálisis cerebral, siente pasión por la montaña, igual que José Manuel, que es ciego. Este domingo los dos hicieron cumbre en Fontañán con los pies y los ojos prestados de las gentes solidarias del Club de Montaña Pandetrave. Eso sí que es hacer cumbre
Cada día ocurren cosas realmente extraordinarias que tienen detrás a una gente anónima, pero solidaria, generosa, entregada a quien lo necesite.

En la mañana del domingo un chaval de 17 años, Álvaro, leonés, con parálisis cerebral y pasión por la montaña ascendió a la cumbre del pico Fontañán, en la comarca de Gordón, un lugar con mucha historia.

Muy cerca de él –manteniendo las distancias preceptivas— caminaba José Manuel, también leonés, invidente, que también siente pasión por la montaña y que también hizo cumbre en Fontañán.

Es evidente que Álvaro necesita otros pies para ascender, los suyos no son capaces. Es evidente que José Manuel necesita otros ojos para ascender, los suyos no ven. Y los tuvieron, fueron las piernas y los ojos de los voluntarios de un club de Montaña ejemplar, Pandetrave, cuya principal misión es hacer estas cosas, lo que llaman Rutas inclusivas para que gente como Álvaro y José Manuel puedan hacer aquello que soñaron hacer y creyeron que nunca sería una realidad.

Los pies que Pandetrave le cede a Álvaro se llama Joëlette, una silla especial, adaptada para subir por los montes y en la que estas gentes llevaron en volandas al chaval hasta la Cruz de Fontañán, la que marca la cima. Menudos son esta gente. Mauricio, empeñado en perpetuar el momento aún anda doblado y eso que él no tiraba por la silla.

Los ojos que Pandetrave le cede a José Manuel se llama barra direccional, un invento propio en el que el invidente camina en medio, cogido a una barra que por delante y detrás sujetan dos voluntarios «y me van diciendo los obstáculos que hay».

- Salvo cuando te engañan.

Alguna broma sí se gastan pues ya han caminado juntos más veces y el ambiente en el grupo es extraordinario, como no podía ser de otra manera con gente que apetece mucho decir quiénes hacen estas cosas, gente como Luis Regales, Nuria Álvarez Llamas, Enrique Alegre, Pedro Aguado, Jose, Arsenio Terrón, Fernando Luque, Juanjo Pulgar, Luis Carlos o Richi Runner... ojos y pies para los demás, ¡qué tipos!

Desde Pandetrave comentan que «ya se había hecho cumbre alguna vez en Fontañán con la barra direccional pero es la primera vez que se sube con la joëlette» y, bromean, «luego se puede decir que Álvaro ha hecho historia» pues son conscientes de que lo que es histórico es que haya gente como ellos. «La verdad es que elegimos Fontañán porque, de un lado, nunca se había subido en joëlette y te apetece, pero también porque es un lugar cargado de historia, de historias de la guerra civil, y ofrece además unas vistas estupendas de otras montañas de la cordillera, desde el Espigüete al Teleno, y un lugar donde ha nacido la afición por la montaña de muchos de nosotros».

La salida de ayer aún no estaba incluida dentro del calendario de las rutas inclusivas de este Club Pandetrave. «Era como una especie de prueba después de estos meses de pandemia; una prueba a pequeña escala para ver cómo mantenemos las distancias, si se puede ascender con las mascarillas... en fin, cómo poder mantener la posibilidad de seguir disfrutando de la montaña y de hacer disfrutar a quien lo tiene más complicado sin poner en riesgo, de ninguna manera su salud ni la de nadie». Y, resumen, «la experiencia ha sido muy positiva».

Para quien es muy positiva, más bien inolvidable, es para Álvaro. Su madre, Ángeles, reconoce que «ver su cara de felicidad, verle disfrutar, es algo que compensa todos los esfuerzos; al margen de que nos permite ir a toda la familia juntos pues de otra manera sería imposible».

También Álvaro estaba encantado con la experiencia, «aunque un poco cansado pues los de Pandetrave están muy en forma y me llevaron a gran velocidad». Le gusta a Álvaro la montaña y reconoce «que la subida de ayer es muy bonita, todo el valle, los picos. Lo pasé muy bien».

Pronto llegarán nuevas ocasiones pues ‘el experimento’ parece que ha sido positivo para los de Pandetrave.
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