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Algo huele a podrido

Algo huele a podrido

OPINIóN IR

11/06/2019 A A
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Algo huele a podrido
No se hasta qué punto los nuevos ‘realities’ de la gastronomía y la hostelería están sirviendo para favorecer una evolución y modernización del sector. Dudo que el enfoque esencialista de los nuevos chefs que aparecen por la caja tonta sea muy diferente del de las estrellas de la canción tipo ‘porque yo lo valgo’ de las producciones televisivas de Disney. Y me parece que esa imagen zafia y cochambrosa de los restaurantes por los que se pasean Gordon Ramsay o Chicote, por más de su vocación redentora y apostólica de lo que debería ser un establecimiento de hostelería, está sirviendo más bien para establecer la idea de que en este sector todo vale, y de que cualquiera vale. Vemos gente sin ninguna preparación, que ansía convertirse en empresario o empresaria de éxito, precisamente porque para ser una persona hostelera, camarera o cocinera, basta con proponérselo, bautizar con nombres altisonantes o en inglés a sus establecimientos, y contar con una decoración aparentemente sofisticada.

El asunto del registro de jornada también ha resonado con especial intensidad en el sector. La idea de que este sector es lo que es, que hay que trabajar muchas horas, de que tiene lógicas internas que nada tienen que ver con la del resto de la realidad, se ha ido alimentando en entrevistas y declaraciones que los medios de comunicación han coleccionado estos días.

La realidad que no se ha sabido transmitir es que el sector de hostelería es el gran caladero de podredumbre de la degradación de las condiciones de trabajo. Y todo ello porque como aquí vale todo, vale que no haya preparación y sea el agujero en el que cabe el rotundo fracaso del sistema de formación en España y vale que se abran chiringuitos y chiringuitos estableciendo una competencia desleal que solo se sostiene con la rebaja de salarios y con productos de ínfima calidad. Porque el que quiere pagar salarios dignos u ofrecer productos de calidad no puede porque no puede competir en costes.

Pero no solo es que huela a podrido. Es que está provocando una verdadera infección en mercado laboral español.
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