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Alas de mariposa

Alas de mariposa

OPINIóN IR

04/01/2022 A A
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Alas de mariposa
La semana pasada fui a la presentación del libro ‘Alas de mariposa. Un proyecto en contra de la aporofobia’, una selección de escritos y poemas de varios autores y cuya recaudación se destinará íntegramente a la Asociación Leonesa de la Caridad (Asleca), bien cuidada por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl (1633) que vinieron a España desde Francia hace ya unos ‘cuatrocientos años y pico’.

Como explicó Marta Redondo, escritora de algunos de los textos y presentadora del evento, el «efecto mariposa» significa que cualquier gesto pequeñito que uno hace tiene un efecto multiplicador; y de eso se trataba, de poner el foco en los pobres y en la labor tan impresionante que se realiza desde esta asociación para que más personas colaboren: «¡Necesitamos más de todo!». Esta solicitud es de los que están al frente del tinglao: su junta directiva, las Hijas de la Caridad, sus setenta voluntarios, sus quinientos colaboradores y sus orientadores laborales. Entre todos ellos son capaces de sostener una institución que recientemente cumplió en León 115 años y que ayudan diariamente a unas cien personas que acuden al centro –el viejo caserón de la plaza de Puerta Obispo, cercano a la Catedral– a desayunar, comer y cenar. Aparte de los repartos quincenales de comida a familias pobres. Aparte de las duchas y aseo. Y la lavandería y el planchero. Y el centro de acogida, actualmente con cinco niños y tres mujeres…

Tanto Félix Llorente, Presidente de la Asociación, como Sor Esther Seoane, la directora, creen, y se les nota, en los ‘milagros’ pues los ven cotidianamente al sacar adelante esta labor; y, por supuesto, en la providencia divina: «San Vicente de Paúl les decía a las hermanas después de un periodo de formación y con vistas a la misión que les encargaba que cada vez que una hija de la Caridad ayuda a un pobre, allí encontrará a Jesucristo»; y que «solo por el amor que tú les das, te perdonarán los pobres el pan que tú les proporcionas»; y que «servir a los pobres es servir a Jesucristo». De hecho, fue en contacto con el pobre cómo San Vicente de Paúl se convirtió: sus aspiraciones a ser obispo se tuvieron que contentar con la de ser santo…

Existe un Observatorio de delitos contra las personas sin hogar que se llama Hatento. Sus análisis reflejan que una de cada tres personas sin hogar ha sido insultada o recibido trato vejatorio y una de cada cinco ha sido agredida físicamente. Una cifra que ha crecido con la pandemia situándose en 40.000 personas. ¿Comprar ‘Alas de mariposa’? Una manera de ayudar al pobre.
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