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OPINIóN IR

17/11/2019 A A
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El que la totalidad de las televisiones y el noventa por ciento de la radio y la prensa escrita de un país se ubique entre la extrema izquierda y la ‘progrez’ es una anomalía democrática, como lo sería igualmente el que estuviera posicionada en el otro lado. Una anomalía más de las muchas –ley electoral, listas cerradas y sistema piramidal de los partidos, entre otras– que permiten poner en tela de juicio que en España vivamos en una verdadera democracia.

La Nueva Crónica, debo decir, informó sobre el mitin de Ortega Smith en León como si se tratara del representante de un partido más, sin los habituales epítetos ultra y homófobo, y sin inventarse las alucinantes proclamas que otros medios ponen siempre en boca de los líderes de Vox. Es una excepción. En general, la prensa española ha dedicado ímprobos esfuerzos a expulsar a Vox del sistema con la estrategia de la calumnia y el insulto sistemáticos, desde la petulancia que otorga la superioridad moral que se arroga la izquierda, y amparándose en la impunidad de quienes saben que no existen medios capaces de llevar la contraria. Por eso, los 52 escaños del partido de Abascal son, en primer lugar, una sonora bofetada a ese periodismo que se aparta de la función de informar y de dar voz a las diferentes opciones políticas –función que, desde luego, no excluye el periodismo de opinión– y opta por reeducar a las masas y estigmatizar al que se sale del redil.

Porque por más que hayan pretendido vestir a Vox de partido extremista y a Podemos de simple alternativa socialista algo febril, lo cierto es que Vox es el partido de Ortega Lara y Podemos parte peras con Bildu, Vox defiende la Constitución y Podemos la autodeterminación y el referéndum, Vox respeta la propiedad y Podemos pretende la expropiación de 120.000 viviendas, Vox no tiene un líder como Pablo Iglesias que, citando fatuamente a Mao, sostenga que «el poder nace de las bocas de los fusiles», pobre Abascal si dijera algo remotamente parecido.

Lo alarmante no son los 52 escaños de Vox, sino que este enajenado, con 20 diputados menos, alcance la Vicepresidencia del Gobierno, y que lo haga gracias a un pacto sostenido por separatistas del peor jaez.

Algo tendrán que decir al respecto los españoles de la izquierda moderada, nacional, que creen en la normal socialdemocracia que está presente en toda Europa (Leguina dixit), y que, tras la deriva que ha adoptado el PSOE y las sucesivas debacles de UPyD y Ciudadanos, han quedado como los grandes huérfanos de nuestra democracia representativa.
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