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OPINIóN IR

19/07/2019 A A
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Cada vez más personas ponen un animal en su vida. Es la época del ‘boom’ de las tiendas de mascotas y clínicas veterinarias, el mejor ejemplo posible de que un sector está al alza. Una alegría inmensa para todas esas personas que suman nuevos miembros a la familia, con un aumento de responsabilidades acompañándolo pero con unas recompensas inmensamente superiores.

Sin embargo, también hay otro lado oscuro. Y de ello saben mucho aquellos que acaban responsabilizándose de los animales no por negocio, sino por intentar ayudar y echar una mano en situaciones complicadas. Iba a decir nombres, pero me dejaría muchísimos que no conozco y sería injusto. Pero me refiero a todos esos que dan vida y hacen que funcionen las diferentes Asociaciones Protectoras de Animales de la provincia, que ven multiplicado su trabajo ahora en verano, época en la que más crecen los abandonos.

Gente que, cuando sale de su trabajo, acude a acompañar a esos perros o gatos en busca de dueño. A alimentarles, darles algo de cariño o pasearles, pero también a encargarse de la limpieza para que se sientan cómodos.

Que casi siempre con más palabras de apoyo que ayudas reales de las instituciones, luchan y pelean para que estén bien y para intentar encontrarles un hogar en el que puedan vivir. O que acaban ejerciendo de altavoz cuando un animal de la zona se pierde o necesita un nuevo dueño, así como para alertar de algún peligro u organizar la forma de intentar alimentar a las colonias externas.

Con ellos, todo es más fácil, pero necesitan tu ayuda. Por eso, reflexiona si piensas compartir tu vida con una mascota, porque no puede ser algo de usar y tirar cuando te canses o te descuadre planes. Y si te has decidido con todas las consecuencias... no compres, ¡adopta!
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