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Adiós a Don Carnal y hola a Doña Cuaresma

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El Entierro de la Sardina en León, Valencia de Don Juan y La Bañeza y la imposición de la ceniza en León. | ABAJO / M. PEÑA / L.N.C. Ampliar imagen El Entierro de la Sardina en León, Valencia de Don Juan y La Bañeza y la imposición de la ceniza en León. | ABAJO / M. PEÑA / L.N.C.
A. Martínez / P.J. Abajo | 03/03/2022 A A
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Adiós a Don Carnal y hola a Doña Cuaresma
Fiestas El Entierro de la Sardina se convirtió en una despedida de las fiestas y en los templos se impuso la ceniza
Se acabó la fiesta. León despidió este miércoles su Carnaval con el tradicional Entierro de la Sardina. Tras varios días de celebraciones en los que los disfraces y las máscaras llenaron las calles de colorido, la capital (cada pueblo de la provincia hizo lo propio) se vistió de luto para despedir el programa carnavalero y dar cortejo fúnebre a la sardina. A las ocho de la tarde comenzó el desfile. Obispo, monaguillo y fiscal, banda de música fúnebre y cortejo ciudadano de luto acompañaron al cadáver de la sardina hasta su trágico final en la hoguera en la plaza de San Marcelo.

La Bañeza recuperó también ayer el tradicional entierro de la sardina con el que poner el punto final a la visita de Don Carnal, tras el paréntesis del pasado año. No faltó el desfile hasta la Plaza Mayor con el pez ni tampoco los ripios del Certamen Nacional de Poesía Satírica convocado por la Peña La Sardina y dotado con 250 euros de premio.

Tras la lectura de los versos premiados y de otras coplas que han quedado recogidas en el cuadernillo que se edita cada año, mientras ardía el pez de cartón piedra los asistentes pudieron recoger su ejemplar la ración de escabeche, pan y vino con los que recibir la cuaresma. Finalmente, localidades como Santa María del Páramo y Valencia de Don Juan también cerraron ayer su Carnaval con el Entierro de la Sardina.




Imposición de la ceniza


El obispo de León, Luis Ángel de las Heras, presidió este miércoles, Miércoles de Ceniza, en el altar mayor de la Catedral la misa estacional con la que se dio inicio en toda la Diócesis a la Cuaresma. Una celebración eucarística en una jornada de ayuno y abstinencia, que este año, de manera especial, también fue una jornada de ayuno por la paz, siguiendo la convocatoria que hacía el Papa Francisco después de que se iniciara el conflicto bélico en Ucrania. La celebración del Miércoles de Ceniza recuperó cierta normalidad tras las restricciones del pasado año (aforo máximo de 25 asistentes a los templos e imposición sin tocar a los fieles y sin decir nada). Este año se siguió el rito habitual, aunque se mantuvieron las mismas precauciones que se adoptan para distribuir la Comunión: higiene de las manos con gel hidroalcohólico y mascarillas.
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