Publicidad
Abril

Abril

OPINIóN IR

10/04/2021 A A
Imprimir
Abril
La primavera robada que sufrimos el año pasado nos empuja como adolescentes a disfrutar de la naturaleza. No hay más que comprobar cómo los últimos fines de semana muchas familias han cogido el coche para invadir con él pueblos, montañas, riberas, litorales, aldeas, lagos y praderas. Esta lista improvisada, aun larga es incompleta, seguro que muchos ciudadanos han llegado hasta otros accidentes geográficos. ¿Qué me dicen de la belleza de los cabos, sus faros, los acantilados, las cumbres y sus nombres?

Desde los 70 no se veía por el campo español tanto picnic. Hemos recuperado esta idea sin reinventarla, la hemos retomado tal cual la abandonamos millones de urbanitas cuando empezamos a ganar dinero y restaurantes de autor. Pero el covid-19 y su consiguiente crisis económica, también las circunstancias que imprime el virus (mejor aire puro, supone menos riesgo y nos hace mucha falta. Después de tanto invierno confinado abrazarse a un árbol es un don del cielo), uno se tira en plancha sobre la hierba verde, se vuelve Tarzán al borde de una poza, respira como orangután en cuanto abandona el núcleo urbano y le parece mentira tanto oxígeno para uno solo, casi hasta se marea de la impresión; sin embargo, es oler la tortilla de patata y renacer como la lluvia.

Imagino la locura que muchos proveedores de mobiliario de camping habrán vivido, la cantidad de mesas, sillas y tupperwares que se habrán vendido. ¿Y los termos? ¿Y el camping gas? Porque lo de las fogatas está prohibido y por ahora no han inventado un microondas que funcione a pilas o con energías renovables. Será pronto, ya verán. No hay barreras ni límites que puedan poner freno al implacable avance de la tecnología.

Somos contradictorios y rebeldes. Está en nuestra naturaleza. Nos robaron un abril, por eso este año salimos despavoridos y disfrutones, para compensarlo. Primavera robada no es primavera. Y este abril es poco tradicional.
Volver arriba
Newsletter