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Abanca Ademar 27 - Magdeburgo 31:' Media hora para soñar, media hora para despertarse'

Abanca Ademar 27 - Magdeburgo 31:' Media hora para soñar, media hora para despertarse'

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Un instante del partido. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Un instante del partido. | MAURICIO PEÑA
Jorge Alonso | 12/02/2020 A A
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Abanca Ademar 27 - Magdeburgo 31:' Media hora para soñar, media hora para despertarse'
Balonmano / Copa EHF El Abanca Ademar se deja en una mala segunda parte sus opciones de sorprender a un Magdeburgo que sudó para ganar en el Palacio
Tan cerca y a la vez tan lejos. Así ve el Abanca Ademar el poder competir de tú a tú con los grandes equipos de Europa, como es el caso de un Magdeburgo al que durante la primera parte creyó en poder darle una sorpresa, pero que la segunda mitad demostró estar aún un escalón por encima del equipo leonés. Porque sudó el conjunto alemán, plagado de estrellas y sin guardarse absolutamente nada, para ganar en el Palacio de los Deportes de León, que con más de 4.000 almas recordó por momentos al que empujó al equipo leonés a codearse con los grandes del continente.

Y eso que de inicio no parecía que el partido fuera a tener demasiado recorrido. En los primeros cinco minutos y tras el 2-0 inicial de los leoneses, el Magdeburgo endosó un parcial de 0-6 que dejó frío el Palacio de los Deportes más allá del enfado con los árbitros que también le costó a Manolo Cadenas la amarilla. El técnico de Valdevimbre paró el partido vistas las tremendas dificultades que pasaba su equipo especialmente en el centro de la defensa con un Marchán que recibía en el uno contra a uno a uno de los mejores talentos del balonmano mundial, el danés Damgaard. Además, cuando no lo lograba él, era Musche el que se desdoblaba en el pivote para generar un nuevo problema en la zaga ademarista.

La entrada de Donlin en defensa le dio otro aire al Abanca Ademar y desde ahí cimentó una remontada que aún le costaría muchos minutos convertir en realidad. Y lo hizo desde el factor sorpresa y la variante táctica de Manolo Cadenas, sumando un séptimo jugador en el último momento de cada ataque con la defensa alemana sin saber cómo reaccionar.Igualó el partido el Abanca Ademar (9-9) y obligó a Wiegert a parar un partido que se le complicaba quizás más de lo esperado al Magdeburgo que, eso sí, consiguió que Green bajo palos no hiciera el problema mayor.

Apostando por atacar con siete y dos exclusiones del Magdeburgo permitieron al equipo leonés tomar ventajaLos que sí lo hicieron fueron Schmidt y Steinert, que con dos exclusiones en el mismo ataque dejaron al Abanca Ademar con dos jugadores más durante dos minutos en los que consiguió tomar el mando en el marcador. Pedro Martínez y una escandalosa rosca de Jaime Fernández que levantó al Palacio dieron dos goles de ventaja al equipo leonés que pudieron ser tres si Vieyra no estrella en el palo un lanzamiento a puerta vacía.

Tras recuperar a los excluidos, pudo aguantar esa ventaja el Abanca Ademar hasta el descanso, al que se llevó dos goles de ventaja que hicieron creer que vencer al gigante era una posibilidad.

Se lo creyó todo el mundo menos el propio Abanca Ademar, que pareció atenazado por los nervios de ver tan cerca lo imposible sobre el papel y dilapidó en unos minutos todo lo que le había costado conseguir sangre, sudor y lágrimas en la primera mitad. Porque estuvo muy impreciso el equipo leonés, sumando demasiadas pérdidas como para poder plantarle cara a un rival de la talla del Magdeburgo. Atascados en el posicional y sin encontrar la ayuda de la portería, el conjunto alemán no dudó en aprovechar las facilidades del anfitrión para romper rápidamente la renta ademarista, darle la vuelta al marcador e incluso tomar una pequeña ventaja que ya nunca podría volver a tapar el conjunto ademarista.

Las pérdidas en el inicio de la segunda parte dilapidaron la renta de los leoneses, que ya fueron siempre a remolqueNo sirvieron de nada los dos tiempos muertos casi consecutivos de Manolo Cadenas, que no fue capaz de encontrar la manera de que la defensa no hiciera aguas entre tanta baja ni con el cambio al 5-1 que apenas se notó sobre la cancha. La primera línea del Magdeburgo no tenía piedad del Abanca Ademar y Patotski no encontraba el acierto que tampoco tuvo Slavic.

Se le iba irremediablemente el partido al equipo leonés, al que aún le quedaba un último ataque de corazón para buscar puntuar a la desesperada. Sin embargo, Green demostró bajó palos porque tiene en su vitrina una medalla de oro olímpica y mundial para que las esperanzas se disiparan con el equipo leonés dos goles abajo.

Hasta el último segundo lo peleó el Magdeburgo, que consciente de que el golaverage en una posible segunda plaza será clave de cara a clasificarse para la siguiente ronda, paró el partido a 15 segundos del final. Pero no habría tiempo para mucho más cambio y la ventaja alemana se quedaría en los 4 goles que demostraron que el Abanca Ademar puede pelear con cualquier grande de Europa, pero que le falta un pasito para ser un problema real.

Pueden morir precisamente ahí las opciones del equipo leonés para pasar a una siguiente ronda que parece tener escritos los nombres de Nantes y Magdeburgo. Evitarlo pasa por no dejar escapar más puntos de León y ganar allí donde nadie lo espera, pero por el momento la guerra es otra y el equipo leonés conocerá mañana su camino hacia poder ilusionarse con la Copa del Rey y el sábado volverá a la realidad de la liga en la que debe conseguir ganarse una plaza para poder retar de nuevo a los mejores de Europa. Huesca espera en el Palacio y ahí no hay margen de error.
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