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A poulo

A poulo

OPINIóN IR

04/03/2016 A A
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A poulo
A poulo, sin cultivar, así están el 70% de las parcelas susceptibles de tener un aprovechamiento agrícola, forestal, o ganadero en la comarca del Bierzo. El Bierzo es un lugar privilegiado para la agricultura. ¡Todos lo sabemos! El agua, el clima y los suelos proporcionan a la comarca un potencial agrario incuestionable. Por ejemplo, el 40 por ciento del territorio berciano está a una altitud inferior a los 800 metros, esta circunstancia ayuda a generar un microclima de tipo mediterráneo que, junto con la riqueza de los suelos y abundancia de agua, crean unas inmejorables condiciones para la práctica agraria. Está riqueza, además, ha sido reconocida por importantes marcas de calidad. ¿Cómo puede estar toda esta riqueza ‘a poulo’?

La pregunta principal para entender por qué una tierra tan rica está tan ‘apoulizada’ es la siguiente: ¿Quiénes son los propietarios?. La mayor parte de los dueños de las tierras se han desinteresado por múltiples razones de su aprovechamiento. Rara vez han buscado una forma de relevo familiar o han encontrado nuevos emprendedores agrarios para cultivas sus tierras. Las estadísticas hablan del problema de la despoblación pero no dicen que cada vez hay más propietarios absentistas. Tenemos municipios con 15 habitantes por km² pero con 800 propietarios por km². Un problema que no deja de agravarse. Cuando un poblador desaparece le suceden sus herederos, nuevos propietarios absentistas. En El Bierzo se demuestra lo que denomino la «paradoja de la propiedad rural» que dice que «el descenso en el número de pobladores implica un ascenso en el número de propietarios». ¡Terrible paradoja! Muy vinculado a este problema está el pequeño tamaño de las parcelas (la parcela media de particulares es de 0,2 ha) y el gran número de parcelas por propietario (9 parcelas de media). El problema de la propiedad es gravísimo y casi irresoluble.

¿Cómo se expresa este problema en términos económicos? A pesar del esfuerzo de la marcas de garantía, el peso de la actividad agraria es marginal: sólo el 2,6% de los trabajadores son agricultores (1,4% del total de las empresas). Pero es más dramático todavía conocer cuál es la soberanía alimentaria de la comarca, es decir, qué porcentaje de los alimentos que comemos se produce localmente. Las cifras son escandalosas, se estima que apenas el 20%.

Iniciativas plausibles como el Banco de Tierras promovido por el Consejo Comarcal del Bierzo buscan una vía de acceso a la tierra para nuevos agricultores, pero lamentablemente su impacto es muy pequeño. Del medio millón de parcelas abandonadas apenas se ofertan mil, sólo el 0,2 % del total. O afrontamos este reto de la propiedad o finalmente todo El Bierzo estará ‘a poulo’.
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