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«A mí que me inseminen»

«A mí que me inseminen»

OPINIóN IR

21/02/2021 A A
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«A mí que me inseminen»
La rapaza, después de trasegar todo el verano de fiesta en fiesta, buscando el amor de su vida sin encontrar nada ni que se le aproximara reunió a la familia y les dio el resultado del trasiego veraniego para el que les había pedido permiso por que «de aquí sale un futuro para toda la vida».

- ¿En qué paró?; preguntó padre en corto y por derecho.

- Pues mire, yo tampoco voy a andar con rodeos, a mí que me inseminen; dijo la rapaza, que no siempre salen las cosas como se piensan.

- Eso no es verdad, hay verdades universales.

- Dígame una padre.

- Pues, por ir a lo cercano, del gocho se aprovecha todo.

- Menos los gruñidos; argumentó la rapaza desencantada del mundo.

El rapaz, vecino de al lado, fue un día tras otro para la discoteca Royal Sigor’s —que era cosa de mucha prosapia porque además de bailar hablas inglés sin saber el idioma—y echaba cada noche el tiento nada más que llegaba el agarrao y la Jane Birkin susurraba lo de ‘Je t’aime... moi non plus’, pero se acababa el agarrao y él seguía a verlas venir, por lo que se averaba a la esquina de la barra, y entre llena, sácale el aire u otro cubata, que viene a ser lo mismo, pillaba una turca de no te menees por lo que hacía falta la grúa humana para arrancarlo de la esquina de los lamentos. Era ese el momento en el que miraba para la sala vacía y después de asegurarle al camarero que «te costará trabajo creerlo pero yo también venía a formar una familia».

- ¿Y ahora?

- Por mí, que las inseminen; decía con aire de perdonar la vida al mundo, el demonio y la carne.

Y se apearon los dos del mundo porque no se encontraron. Y cuando pasó el tiempo y no se buscaban en lugares lejanos, al salir a las puertas contiguas ella le dijo que se le había soltado el canalón y necesitaba ayuda para sujetarlo mientras lo embocó. Y al acabar dijo él: «¿Y si me quedo por si se vuelve a soltar?» .

Y ahí están, esperando a que se suelte pero, dice el rapaz., «lo malo es que miramos para el hijo y cuando sale a la puerta no hay nadie en la otra».
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