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"A los camareros tenían que licenciarnos en Psicología"

"A los camareros tenían que licenciarnos en Psicología"

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Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 09/09/2017 A A
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"A los camareros tenían que licenciarnos en Psicología"
Los personajes del tío Ful Germán Pérez Merillas. Tiene apellidos pero siempre será Germán ‘El de las Torres’, camarero de raza, filósofo de barra, optimista contra toda evidencia "¿Unas patatinas? Muy ricas"
Yo no sé si cuando hicieron este barrio yo ya estaba aquí de barman, que entonces nos decían así a los camareros, pero calculo que por ahí andaría la cosa».

Es una de las numerosas frases que Germán El de Las Torres (la cafetería) va dejando en el aire mientras atiende a los clientes y a las conversaciones, en su justo punto, que nunca se pasa y ve venir el momento de parar. «A los camareros tenían que convalidarnos la carrera de Psicología y ya si la estudiamos saldríamos catedráticos».

Y es que son muchos años en la barra de esta céntrica cafetería, allí en La Pícara, que aún recuerda cuando estaba abierta la sala Club Radio justo enfrente «y había un trajín todo el fin de semana, que bajaban los de los pueblos».

Y no dice «los de los pueblos» con ningún tono despectivo, más bien todo lo contrario pues nunca olvida su Alija del Infantado natal, del que salió para ser camarero. «Anduve por ahí unos años y aquí llevó 35 años seguidos... ¡Ay madre! lo que tengo escuchado aquí detrás de esta barra. Si yo te contara, pero no te lo puedo contar, ya lo sabes, somos como los curas con las confesiones».

Germán es, y se reivindica, como uno de esos camareros a la antigua usanza, profesionales con mucho saber estar, oficio que corrió peligro en épocas duras para el sector y que Germán definió como nadie: «No está boyante el oficio, está entrando mucha gente sin estudios y eso se nota mucho en el trato».

Y todo te lo puede ir contando sin detenerse, mientras sirve en la barra, conversa, dice adiós a alguien que pasa por la calle, «¡qué prisa lleva la gente, ¿a dónde irán?...

- ¿Unas patatinas? Muy ricas.
- ¿Me dices la fórmula?
- ¡Ay si la supiera!
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