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150. Piedad

150. Piedad

OPINIóN IR

15/04/2015 A A
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150. Piedad
La casi coincidencia en el número, 150, nos permite adentrarnos en el siempre complejo laberinto de la naturaleza humana. Por desgracia, la aséptica objetividad propia de los dígitos inmediatamente se empaña de horror y de absurdo, de aberración y de sangre, nos enfrenta una vez más al inexplicable sinsentido del que también somos capaces los seres humanos.

150 fueron las víctimas del accidente de avión estrellado en los Alpes recientemente, más bien las víctimas asesinadas por la decisión de un semejante, me importa poco sus problemas de visión, de razón y mucho menos que su novia lo dejara.

150, algunas más, fueron las niñas secuestradas, ayer hizo un año, en Chibok, Nigeria, por los terroristas de Boko Haram. Poco se sabe de ellas y lo que se sabe no es nada halagüeño, probablemente sean esclavas sexuales de estos hijos de puta.

150, por tercera vez, fueron los estudiantes asesinados hace sólo unas semanas en la Universidad de Garissa, Kenia. Desde que comenzó el asalto la carnicería duró dieciséis horas.

Tres manifestaciones horrendas de lo que también somos capaces los seres humanos. Sin embargo, se plantea el debate del distinto tratamiento que se ha dado a estos tres sucesos en los medios de comunicación, que han centrado su atención en las víctimas del vuelo. Y supongo, que igual que los medios, nosotros mismos hemos sentido más la muerte de éstas últimas. No creo que se trate de racismo, se trata más bien de una cuestión de distancia.

La piedad definida como la virtud que por amor al prójimo inspira actos de amor y compasión y que mueve a lástima, dice Erri de Luca –último Premio Leteo– que es una virtud espontánea, un descubrimiento interior, una insurrección emotiva, de la que no se puede persuadir a nadie ni mucho menos obligarle. Podemos sentir piedad por el próximo, pero no por la totalidad de la humanidad remota.

Seguramente esta limitación de la piedad sea un mecanismo de supervivencia, no podríamos vivir si comprendiéramos todo el dolor y todo el horror que hay en este mundo. Si empezamos por lo que tenemos cerca, aventuro que mejorará lo que tenemos lejos.

Y la semana que viene hablaremos de León.
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