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14 horas nadando para salvar la vida

14 horas nadando para salvar la vida

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Jesús Coca Aguilera | 03/01/2017 A A
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14 horas nadando para salvar la vida
Natación El refugiado sirio Omar Alshakal, profesor de natación ensu país y que llegó a nado a la costa de Lesbos, imparte clases en Navatejera / "En Siria lo tenía todo, vine para salvar mi vida"
Ver a un grupo de niños aprendiendo a nadar y mejorando su técnica en el agua, como este martes hacían en la piscina climatizada de Navatejera, no debería ser noticia. Ver a un monitor de natación enseñándoles, tampoco. Pero la clase era especial. Porque quien la impartía, Omar Alshakal, ya no puede dedicarse a ello. Aunque su pasión sí que le valió para salvar la vida.

Y es que se trata de un joven sirio, de sólo 22 años, que trabajaba como socorrista y profesor de natación en su país, el cual tuvo que abandonar tras la ocupación de su ciudad por parte del Estado Islámico. Un camino hacia Europa como el que deben hacer otros muchos refugiados, sobre cuya situación intenta concienciar a los leoneses con esta visita que incluye una charla este miércoles a las 20:30 horas en el Hotel Quindós y varias actividades en la piscina de Navatejera, donde este martes hizo juegos con niños y el miércoles hará una experiencia de nado con los chalecos que se facilitan a los refugiados que vienen por el mar y un recorrido simbólico por relevos de los 10 kilómetros que tuvo que nadar para llegar a la costa de Lesbos.

«Llegué con dos amigos y uno no sabía nadar, así que en el trayecto tuvimos que cuidar de él. Pensé que perdería mi vida» Porque Omar no llegó allí en bote. Se hizo el trayecto que existe desde Turquía, a través del Mar Egeo, a nado, acompañado de dos amigos, de los cuales «uno nadaba muy bien, pero el otro no sabía nadar y tenía 45 años, así que tuvimos muchísimos problemas en el agua porque tuvimos que cuidar de él. Pensábamos intentar hacerlo en tres horas y necesitamos 14 para llegar a Grecia».

14 horas nadando para salvar la vida. 14 horas en las que llegó a creer que no lo conseguiría. «Hubo veces en que pensé que perdería mi vida, estaba muy asustado. Yo era socorrista y profesor, pero eso es el mar y tienes a otra persona al lado que sólo decía que no sé nadar, que voy a morir... así que cuando llegué a la playa fue ‘ufff’».

«Tenía un trabajo, una casa, una familia... todo lo que una persona puede querer. Ahora no sé qué es de mi familia» Omar trabaja ahora en Grecia con una ONG sueca, Lighthouse Relief, donde ayuda a sacar de alta mar a la gente que llega en los botes, ejerce como traductor de árabe y ayuda en las tareas de limpieza de la costa. Un cambio de vida obligado y muy diferente al que tenía en su ciudad de Deir ez Zor, a donde al inicio de la guerra, antes de resultar herido y tener que ir a Turquía para tratarse, había regresado desde el Líbano para ayudar, ejerciendo como conductor de ambulancia.

«Desde que estudié natación con siete años fue mi pasión y en 2010 y 2011 yo trabajaba como socorrista y profesor de niños, pero entonces todo cambió», recuerda Omar, que explica que «yo vine aquí sólo para salvar mi vida. Yo tenía todo lo que la gente puede querer en Siria: un trabajo, una casa, una familia... ahora mi familia está en Siria pero yo no sé que ha sucedido con ellos».

Una historia diferente pero en el fondo similar a la de miles de ciudadanos de ese país. Una ocasión para conocer en León, de primera mano, las consecuencias para sus habitantes que provoca el conflicto sirio.
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