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Tres leoneses frente a Satanás

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Fulgencio Fernández | 14/12/2014 A A
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Tres leoneses frente a Satanás
Sociedad El exorcismo ( o los 13 exorcismos) de Burgos ha vuelto a poner de actualidad una de esas palabras con magnetismo: exorcistas, con leyenda
El exorcismo (o los 13 exorcismos) de Burgos ha vuelto a poner de actualidad una de esas palabras con magnetismo: exorcistas, con leyenda. Y con película: ‘El exorcista’, en la que todo el mundo piensa cuando surgen estas noticias.

- No es eso; repiten desde la Iglesia católica cuando sucede. «No es eso», repiten los sacerdotes exorcistas «legítimamente nombrados» por el Vaticano para ejercer este rito y con intervención del obispo de la diócesis. «No se puede banalizar algo que tiene una importancia grande, que es lo que el Señor ha dicho y hecho, y ha dado ese poder a la Iglesia»; explica uno de los exorcistas españoles, el de la diócesis de Oviedo, Benito Gallego, también deán de la Catedral y que reconoce haber realizado exorcismos. El último, en Gijón, se lo explicaba sin mayores problemas al periódico El Comercio, este canónigo de 70 años que ha realizado exorcismos bajo los mandatos de los tres últimos obispos de la capital del Principado. «Alrededor de un cuerpo que grita y se revuelve, que convulsiona y se retuerce, se congregan familiares y amigos del poseído. El sacerdote trabaja armado únicamente con un crucifijo y agua bendita, oraciones sin descanso y fuerza física, así lucha por expulsar de aquel hombre a Satanás en un ritual que se prolonga durante varios días, con sus noches». Insiste en que antes de llegar a este ritual hay que comprobar que no se trata de una enfermedad psíquica o psiquiátrica, que el mal se debe a la influencia del demonio y hay que actuar «para que deje de atormentar o de poseer a una persona».

Benito Gallego es leonés, de Villamoratiel de las Matas, aunque lleva mucho tiempo ejerciendo en Oviedo. Curiosamente tres leoneses ejercen este ministerio en la actualidad en la iglesia católica en España, un número considerable si se calcula que no llega a veinte el número de exorcistas. Los otros dos son Juan José Gallego Salvadores, de Castrillo de los Polvazares; y José María García Trapiello, al que le sale la vena literaria familiar al contar su propia biografía y así describe su nacimiento: «Fray Josemaría. Barrio de San Esteban. Arravales de León. Camino de Carvajal de la Legua. Ahí está aún la casa en que nací. Año 1950. Y acabado de bautizar, de regreso con mis padres, Porfirio y Laura, a la casa de la Vega, ribera arriba del Torío, junto al Santuario de la Virgen de Manzaneda. Gallego Salvadores es el exorcista de Cataluña, junto al famoso y mediático padre Fortea; y Trapiello lo es de la importante diócesis de Compostela. Estos dos últimos comparten además orden religiosa a la que pertenecen: los Dominicos.

Gallego Salvadores explica de manera sincera y curiosa cómo se inicio en este ‘oficio’. «Cuando me preguntaron si aceptaba el puesto, dije que sí, sin pensármelo dos veces, y al volver a casa miraba para atrás y veía demonios por todas partes. Fue una sensación muy fuerte. Pero, en determinado momento, me dije: soy sacerdote, y aquello en lo que creo es mucho más fuerte que esto». Reconoce el leonés que son bastantes las llamadas que atiende pero «las posesiones demoniacas soy muy infrecuentes, el grueso de las llamadas corresponde a lo que llamamos influencias demoniacas, menos graves y muchas veces provocadas por maleficios, así como también, por ejemplo, a fenómenos como las infestaciones de lugares».

El menos dado a hablar de su oficio es Trapiello, Fray Josemaría (así firma sus libros) lo escribió en un volumen que se ha convertido en una obra de referencia —‘Ministerio de liberación. El oficio de exorcista’—y huye del morbo, de los nombres propios, de las explicaciones escabrosas y peliculeras. «No podemos buscar el sensacionalismo y ver al demonio en todas partes, ni tampoco racionalmente excluirlo sin más», explicó en una conferencia en Carballo donde fue definido como «leonés, humilde, profundamente espiritual, dominico, capellán del monasterio de las Madres Dominicas de Belvís y exorcista oficial de la diócesis compostelana, no tiene móvil ni acceso a Internet, come poco y hace ejercicio... espiritual». Trapiello reconoció que «no tenemos derecho a hacer el asunto tan sencillo, porque la acción del maligno ahí está y no es un lenguaje del pasado sin vigencia». Y desmenuzó esta vigencia: «El demonio tiene dos lineas de acción, la más habitual es la tentación al pecado y a apartarse de Dios y la extraordinaria y más llamativa los casos raros: las infestaciones diabólicas, los disturbios externos, las vejaciones diabólicas y las posesiones. Pero, ojo, no todos los disturbios son posesiones. Existen brotes violentos y la utilización de lenguas ignoradas que se manifiestan, pero son bastante raras. Lo peor es la sujeción diabólica voluntaria, los sometimientos a Satanás por uno mismo: esto es, las sectas satánicas». A pesar de todo eso, Trapiello quiso alejar temores: «Hay muchos miedos en el corazón de los hombres, pero Dios no nos abandona».

Según Gabriele Amorth, exorcista oficial de la Santa Sede, «de 30.000 exorcizados sólo 93 eran posesiones».
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