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¿Por qué somos de cornetas?

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08/04/2017 A A
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¿Por qué somos de cornetas?
Hoy es sábado de Pasión y creo que estaremos todos de acuerdo en que es el único día en el que las cornetas reinarán sin oposición ninguna. Atrás en el tiempo, hace demasiados años, está ciudad estuvo llena de bandas de cornetas y tambores. No era extraño pasear por la plaza del Conde Luna, por la actual estación de autobuses o incluso por el paseo de Papalaguinda y escuchar lo que un compañero de la antigua Crónica denominó como: Alaridos de Corneta. Y no iba desencaminado, porque siendo sinceros, se podría decir que la mayoría tenían un nivel más que discutible.

Los que me conocen saben que en estos asuntos nunca he sido objetivo, ni falta que me hace, muchos incluso podrán pensar que soy un ignorante en música cofrade, y estoy completamente de acuerdo con ellos, pero en esto de la Semana Santa, priman más los sentimientos que los conocimientos y el corazón más que la tradición, por eso les digo alto y claro que a mí, lo que me gustan son las cornetas y tambores.

¡Pero claro! me gustan las cornetas con las marchas buenas, esas que cada vez que las oigo consiguen que me emocione y me trasladen al parque de San Francisco y a las mañanas de Viernes Santo al lado de mi padre. Por eso, cuando estos días escucho a la Caverna hablar de volver a las marchas antiguas, y de lo difícil que es pujar con las marchas de ahora, no sé a que se refieren, pero en el León Antiguo queda muy bien recordar los tiempos en los que no sabíamos ni colgarnos un tambor y algunos pensaban que las corcheas eran el último grupo de moda.

León hace ya unos años decidió apostar por otro estilo musical para acompañar a sus pasos, y poco a poco, la música de cornetas, la de la verdad, se ha ido perdiendo, hasta el punto de que encontrar una banda de cornetas empieza a ser complicado.

Todo evoluciona y todo cambia, excepto algunas cosas que sabemos que costarán más, pero que hasta los más inmovilistas empiezan a ver su fin, porque en el fondo saben que esas teorías viejunas no se sostienen en un mundo moderno y avanzado, y pienso que si la música cofrade en nuestra ciudad va por esos derroteros, es porque el mundo cofrade demanda esas partituras. Por eso hoy, cuando sienta el pellizco de una marcha cuando suene a Victoria, intentaré no verlo como el principio del fin de la semana más bonita del año e imaginaré que igual dentro de unos años Josines ha consolidado su banda, y Jorge y su Soledad tienen más huecos.

Hace unos días el politólogo Miguel García Rizo publicó que en su Semana Santa de los 33 pasos de misterio que desfilaban, 21 lo hacían con cornetas ¡Qué envidia!
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