Luis Miguel de Dios: "En el mundo rural vives cada día con el realismo mágico"

El periodista zamorano acaba de publicar su primer libro de relatos, ‘El llanto del trigo’, que este miércoles se presenta a las 21:00 horas en el Gran Café

Fulgencio Fernández
21/06/2017
 Actualizado a 16/09/2019
El periodista zamorano Luis Miguel de Dios presenta este miércoles en León ‘El llanto del trigo’.
El periodista zamorano Luis Miguel de Dios presenta este miércoles en León ‘El llanto del trigo’.
Luis Miguel de Dios (Guarrate, 1954) siempre le despertó curiosidad el conocer el origen del nombre de su padre, Wenefrido. Un día descubrió que existía santa Wenefrida, que se celebraba el 3 de noviembre, la fecha de nacimiento de su padre. Y más tarde, leyendo la ‘Crónica de una muerte anunciada’, de García Márquez, aparece un personaje llamado Wenefrida Márquez, tía del narrador. Con el tiempo se muestra convencido de una evidencia que une las dos anécdotas. «Quienes hemos crecido en el mundo rural de Castilla o León sabemos perfectamente que vivimos cada día rodeados de realismo mágico, no tengo ninguna duda, y ése es otro de sus grandes valores que tenemos que defender».

Él lo ha defendido. Primero en más de cuatro décadas de periodismo en diversos medios de la comunidad (El Norte de Castilla, la Cadena Ser, corresponsal de El País en Valladolid, director de Informativos de RCE y RNE en Castilla y León...) «donde siempre aposté por la cultura rural, que era la mía por otra parte», y ahora, recién jubilado, con un libro de relatos que hoy presenta en León, ‘El llanto del trigo’, doce historias independientes pero con un denominador común, el mundo rural. «Yo diría que son relatos a medio camino entre el canto al mundo rural, con todos sus valores, y también algo de obituario pues la realidad del mundo rural es la que es, la despoblación es cruel, y si no se hace algo urgente va a ser irreversible, en diez años en nuestros pueblos no quedará ni el tato».

Entre esos valores del mundo rural de los que habla es evidente que está en lenguaje, los recuerdos, la oralidad, las historias de ese realismo mágico que ha llevado a cuentos como ‘La virgen de la lumbre’ o la ironía cargada de realidad que destila esa ‘Elegía de Quijotinín’ que nos recuerda los desvelos de un agricultor por tener al día los papeles de sus explotaciones y conocer las siglas que le asaltan si quiere estar legal y recibir famosas ‘ayudas de Europa’. «Es curioso como a muchos de los lectores de estos relatos les ha llamado la atención más que los dramas y situaciones que describen, algunos realmente duros, el lenguaje, los nombres y los recuerdos de un mundo que agoniza».

Para evocar estos mundos Luis Miguel de Dios se encontró ante dos caminos posibles. «Podía hacer costumbrismo puro y duro, recordar las tradiciones y describirlas, o incorporarlas a una historia de ficción. Así en vez de hablar de la matanza, de la trilla ... incorporarlas a uno de los relatos y ahí quedan recogidas».

En una historia como la que protagoniza el periodista zamorano, además redactor de El Norte de Castilla, es inevitable que aparezca el nombre de Delibes, que ya cita Juan Cruz en el prólogo. «Es evidente que es un maestro y un referente, pero también me gustaría recordar que él fue quien avisó de que a la cultura rural se la está enterrando sin acta de defunción y que desde desaparecieron las denuncias de aquella ‘Ancha es Castilla’ que le costó el puesto la cultura rural quedó mucho más indefensa». Y lo lamenta este veterano periodista pues cree que «igual que en la literatura hay pocas obras que lo retraten con dignidad —Intemperie, de Jesús Carrasco o Tierra de Campos, de Trueba y poco más— también pare el periodismo es el gran olvidado y es una pena pues es un gran filón periodístico, por el que yo quise viajar».
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