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La ruta del compañerismo

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Silvia, al igual que Clara usuaria de una de las sillas especiales, en plena ruta ayudada por los monitores del grupo Pandetrave . | DANIEL MARTÍN Ampliar imagen Silvia, al igual que Clara usuaria de una de las sillas especiales, en plena ruta ayudada por los monitores del grupo Pandetrave . | DANIEL MARTÍN
Fulgencio Fernández | 04/06/2017 A A
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La ruta del compañerismo
LNC Domingo Las rutas inclusivas de montaña son actividades de senderismo para personas con todo tipo de discapacidades que "vencen" gracias a la solidaridad de expertos como los que el Club Pandetrave puso este sábado a disposición de cuantos acudieron a la ruta de Salamón
Dos niñas en sillas de ruedas especiales, seis niños de Asprona llegados desde un piso tutelado por esta asociación, Raúl y su grave deficiencia visual... son algunos de los participantes en la Ruta Inclusiva de Montaña que este sábado recorrieron los montes de Las Salas, Crémenes o Salamón, lugar de destino y en el que celebraron la paella popular para los cincuenta participantes en esta actividad que se convirtió en una feliz realidad gracias a la conjunción de esfuerzos de la Junta Vecinal de Salamón y el Club de Montaña Pandetrave, que pusieron a disposición de todos los medios necesarios para que ninguna discapacidad impida disfrutar de la montaña y la naturaleza.

Ver las caras de los seis niños que hemos traído a esta ruta lo explica todo y paga todos los esfuerzosCarlos, monitor de Asprona que se desplazó al municipio de Crémenes para participar en esta actividad, lo definía con claridad y emocionado por lo que acababa de vivir, por primera vez en su caso: "Para mí ver las caras de los seis chavales que hemos traído ya lo explica todo, nos lo dice todo y paga todos los esfuerzos que hayamos podido hacer". Y añade, las gentes que han organizado esta ruta inclusiva "nos han enseñado lo que es regalar felicidad".

Incide Carlos en la importancia que para los niños del piso tutelado de Asprona tiene el haber participado en esta experiencia. "Es algo inenarrable y resultará inolvidable para ellos, lo recordarán siempre, lo agradecerán, porque estos niños nos dan permanentemente mucho más de lo que reciben". Y define lo vivido ayer en los montes de estos pueblos del municipio de Crémenes con una expresión muy gráfica: "Estos niños nuestros (Asprona) tienen ángel, no lo dudes, pero muchas veces necesitan de otros ángeles y este sábado los encontraron en Ángel (presidente de Salamón), Marce (de Pandetrave) o Raúl".

Cincuenta expedicionarios

Entre los cincuenta expedicionarios que este sábado participaban en la Ruta Inclusiva de Montaña de Pandetrave destacaba la presencia de dos niñas en espectaculares sillas de ruedas, adaptadas para todo tipo de situaciones posibles en el monte y llevadas por miembros del club, en principio, pero también por familiares u otros miembros de la expedición.

Las niñas eran Clara y Silvia y la madre de la primera de ellas, María Jesús, no ocultaba ni su emoción ni su agradecimiento a los responsables de la idea. "Ha sido precioso y emocionante, sobre todo para nosotros que era la primera vez que podíamos participar en una iniciativa así. Clara ha ido en su silla, nunca mejor dicho, como una reina, ha disfrutado... es impagable mirarla a la cara".

Estos niños de Asprona tienen ángel,  pero necesitan de otros ángeles y ayer los han encontradoMaría Jesús tiene otro hijo mayor que Clara y reconoce que les gusta la montaña, salir a disfrutarla, "pero nunca podíamos hacerlo todos juntos pues alguien tenía que quedarse con la niña, que no se podía desplazar. Por eso, otro valor añadido e importante ha sido la posibilidad que hemos podido disfrutar por primera vez de salir toda la familia y con la seguridad que te da la perfecta organización pues van expertos, gentes de protección civil, enfermera, médico... Es impagable para todos, pero para nuestra hija por supuesto que mucho más".

En el ADN del club Pandetrave está el hacer estas actividades inclusivas, uno de nuestros fundadores es ciego y eso ayuda Uno de los aludidos es Marce, el encargado de la actividad desde el grupo de montaña Pandetrave, quien señala que es algo que tienen muy claro en esta asociación su compromiso social para hacer que cualquiera pueda disfrutar de la montaña. "Va en nuestro ADN, desde nuestra fundación, pues uno de los fundadores, Raúl, tiene una grave deficiencia visual y es un privilegio contar con gente como él pues ellos ya están concienciados y nos lo inculcan a todos. Ahora mismo el Club ya no tendría razón de ser sin esta vertiente social o como lo quieras llamar, lo tenemos escrito en nuestros propios estatutos".

Desde Pandetrave quieren hacer llegar a la gente la idea de que todos pueden disfrutar de la naturaleza. "Nada es imposible. Hay unas técnicas de movilidad, unos aparatos y un personal cualificado que pueden hacer realidad el deseo de quien quiera disfrutar de una ruta de montaña u otro tipo de actividades. No es ningún problema para que puedan descubrir paisajes y, sobre todo, para disfrutar de sensaciones que nunca habían sentido. Es impagable verlas, de verdad".

El hecho de que uno de los fundadores del Club Pandetrave tuviera una discapacidad visual, a causa de una enfermedad, que le impedía seguir haciendo deporte —y sin salidas en las administraciones que se ocupan de estas personas— llevó al club a organizar primero actividades para invidentes.

"La única solución que encontraban era desplazándose a Madrid o ciudad grandes cuando en León teníamos la montaña a media; por ello, empezamos a formar a técnicos y monitores y poco a poco vamos avanzando, encontrando soluciones para más gente, conociendo equipos, como por ejemplo la práctica silla de ruedas para montaña, la joëlette, con una sola rueda, que permite realizar muchas rutas, con la ayuda de las guías".

Es la primera vez que podemos salir toda la familia pues nunca teníamos la posibilidad de llevar a Clara, es emocionanteCree Marce Fernández que cualquier montañero puede sumarse a proyectos de este tipo pues ésa es la base fundamental, "la formación se la damos nosotros y también el material necesario". Y para animarlos a colaborar acude a su experiencia personal. "Lo que sientes, la satisfacción personal después de haber participado en una de estas rutas inclusivas, es muy difícil de explicar pero muy bello de vivir". Y, curiosamente, acude a la misma expresión que utilizaba Carlos, el monitor de Asprona: "Ver las caras de los niños que hacen las rutas es la mejor recompensa que puedes pedir".

Y, añade Marce, "es una suma de gente solidaria para poder sacar adelante este tipo de iniciativas pero si además encuentras a gente como Ángel Alonso, el de Salamón, se convierte todo en una bendición".

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