Cerrar
Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar el análisis de la navegación de los usuarios y mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información.
Cerrar
Iniciales LNC

Editorial

Icono viñeta con el texto Lolo

La Viñeta

Silueta de la escultura La Negrilla

La Negrilla

Carta

A pie de calle

La hemorragia

BLOGGINGIR

14/12/2014 A A
Imprimir
La hemorragia
Machacar en lo mismo a veces es contraproducente, por eso de que de tanto oír una cosa uno deja de escucharla (como aquel herrero del refrán que de tanto golpear el hierro olvidó el oficio), pero el problema es tan grave que se me antoja obligado insistir en él aún a riesgo de que alguien pueda tildarme de pesimista. No lo soy en absoluto (al contrario, si de algo peco es de ver el lado bueno de las cosas), pero la realidad a veces se empeña en contradecirme.

El problema al que me refiero y que ya he abordado en esta columna unas cuantas veces, la última hace una semana a propósito del envejecimiento de la población leonesa, es el del declive demográfico no sólo de la provincia sino de las propias ciudades en las que se refugian los habitantes de nuestros pueblos huyendo de un enemigo, el del abandono, cuyo áspero rostro cada vez es más fácil de encontrar en ellos; un declive que amenaza con adelgazar aún más el ya empobrecido censo de una provincia que en los últimos treinta años no ha hecho otra cosa que menguar hasta el extremo de haber perdido en esas tres décadas la sexta parte de su población. Cuando yo la abandoné allá por el año 1.981, León tenía más de 600.000 habitantes y hoy no llega a los 500.000.

Hasta hace poco se pensaba que el declive de León se debía al natural ajuste demográfico derivado del cierre de la minería y de la reconversión del campo, que diezmaron en pocos años nuestros pueblos, así como de la crisis, que ha obligado a emigrar a mucha gente ante la falta de perspectivas económicas en la provincia, pero la acentuación de aquél (según los datos oficiales, sólo en los últimos nueve meses León ha perdido otros 3.000 habitantes más) hace ver que se trata de un problema estructural mucho más grave y profundo; un problema que, si no se trata ya y con decisión, puede ser irreversible a corto plazo. Las hemorragias, sabido es, o se cortan o van más. Nunca se quedan igual salvo que el herido muera, que es lo que va a pasar con León como alguien no ponga remedio pronto.
Volver arriba